1 feb. 2015

El único superviviente (2013)


Se salva muy justo

El único superviviente ofrece una intensa recreación de la situación límite vivida por un equipo de élite de las fuerzas especiales americanas, en plena guerra de Afganistán, al intentar cumplir con la peligrosa misión de capturar o matar a un terrorista talibán.

Película basada en hechos reales cuyos responsables sacan el máximo partido a los acontecimientos sucedidos durante el desarrollo de la misión, con una notable ambientación y recreación de los hechos, donde se apuesta por el máximo realismo posible, apoyándose en un notable trabajo de los equipos de sonido y maquillaje.

La estructura del argumento es endeble y previsible, con una presentación y desarrollo flojo de los miembros del equipo que llevarán a cabo la misión y el desarrollo de la misma. Peter Berg dedica demasiado tiempo para presentar a los personajes y volcarse en la acción de la misión, podría decirse que es tiempo perdido, ya que, no logra aportar datos verdaderamente relevantes de ninguno de los personajes. Se podría haber ahorrado gran parte del metraje inicial para ir directo al grano y dar paso a la peligrosa misión sin andarse por las ramas. Lo que realmente capta la atención del espectador es la presentación y seguimiento de la peligrosa misión, creada con el más mínimo detalle, empleando los códigos de comunicación del ejército, jugando con los silencios de una incursión secreta y haciendo palpable el riesgo de la misma.


La apuesta por la recreación realista de los hechos ocurridos resulta convincente y atractiva, haciendo que el espectador sienta el riesgo al que se exponen los miembros del cuerpo de élite en una compleja misión presentada con claridad. El director sabe jugar con el suspense y la tensión, gracias al minucioso trabajo de recreación de los hechos, apoyándose en un notable trabajo sonoro de los especialistas de sonido, con el que logra captar la esencia de los combates armados. Hace que el espectador sienta el riesgo al que están expuestos los protagonistas y convierte la película en todo un relato

de supervivencia donde cuatro soldados de élite deberán hacer frente a una gran amenaza, al estar en inferioridad numérica y en territorio hostil. Juega con el silencio y el suspense de forma inteligente, hasta que da paso a una intensa lluvia de balas con la que desata la pesadilla a la que deben hacer frente los soldados, una recreación que no da espacio para el respiro y la relajación, que hace que el espectador contenga la respiración en muchos momentos y guarde algún tipo de esperanza por los miembros del equipo especial.


Los intérpretes del relato están a la altura del trabajo del equipo técnico, ofreciendo interpretaciones verosímiles, destacando las aportaciones de Mark Whalberg y de Ben Foster, llenas de intensidad en cada gesto y mirada, plasmando la adrenalina del riesgo que corren sus personajes. La película deja claros destellos de ensalzamiento de los cuerpos de élite del ejército americano, con las imágenes reales de los créditos iniciales y con algunos diálogos patrióticos que llegan a ser bochornosos.

Al término de su visionado, la película deja la sensación de que le sobran algunos minutos iniciales y que no cuenta nada especial, simplemente recrea, con verdadero realismo, una misión que se antoja imposible y cuyo desenlace está muy cerca de lo que podría considerarse un milagro. Recomendable recreación bélica llena de realismo que no llega a dejar huella en el espectador, aguanta un visionado, pero no más.

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