17 abr. 2015



Tiburones del comercio

Interesante y acertado retrato de una sociedad capitalista en la que todo vale por mantenerse en la cresta de la ola, ubicando la acción en el despacho de un grupo inmobiliario donde se presentan las ajetreadas vidas de los agentes inmobiliarios en un mundo altamente competitivo. 

Película que se apoya en un suculento argumento firmado por el prestigioso David Mamet, concebido inicialmente para el teatro y trasladado a la pantalla grande, situando el relato en las cuatro paredes de una inmobiliaria, donde se desarrolla el oscuro mundo de las ventas y la esclavitud del capitalismo, con la participación de un reparto excepcional. La inmobiliaria no está pasando por sus mejores momentos y sus agentes deben cumplir con una serie de requisitos para seguir en el puesto, lo que da paso a una cruel batalla entre pirañas que harán lo posible por mantenerse en el cargo, dando lugar a todo un movimiento de artimañas, engaños y traiciones que hacen que el espectador mantenga la atención en lo que se expone.


La base y el mayor atractivo de la película reside en las interpretaciones que ofrecen los integrantes del reparto, apoyándose en unas líneas de dialogo plagadas de interés donde cada uno de los personajes, sus motivaciones y pretensiones se presentan con un aplastante realismo. La película reúne en su reparto a toda una galería de notables y notorios intérpretes masculinos, como: Al Pacino, Ed Harris, Jack Lemmon, Jonathan Pryce, Alan Arkin, Alec Baldwin y Kevin Spacey, donde todos ellos están a la altura del relato y donde es difícil destacar la labor de uno por encima de los demás. 

De una forma paralela al argumento de la película, los actores ofrecen lo mejor de sí mismos en un enfrentamiento competitivo, en el que ponen a prueba su calidad interpretativa, demostrando que son verdaderos tiburones de la interpretación, puesto que intentan devorar la labor de sus compañeros en cada escena. La película ofrece un extraordinario retrato de las exigencias laborales, de la presión y de la batalla por la competitividad y la necesidad de hacer lo que sea por mantenerse en la cresta de la ola para evitar el fracaso laboral. Presenta problemas de ritmo en algunos pasajes y cae en la reiteración de situaciones, pero se sigue con facilidad y deja espacio para el desarrollo de todos los personajes implicados.


Acertada critica del sistema capitalista y de una sociedad movida por el dinero a cualquier precio, dejando a un lado el compañerismo y la amistad. Es un mundo plagado de tiburones ansiosos de dinero.

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