30 may. 2015


Fabulosa adicción 

La calidad de las series de televisión comienza a ser apabullante, con buenos y notables argumentos capaces de desbancar a muchas producciones de cine y colocarse entre las grandes historias del momento.

Daños y perjuicios es un claro ejemplo de televisión de calidad, con un relato jurídico sólido y absorbente que conecta con el interés del espectador desde el primer episodio para ofrecer un desarrollo sutil e inteligente que permite pasear por los entresijos del mundo judicial.


Los responsables de la serie se comportan como seres arácnidos, generando una tela de araña que atrapa por completo al espectador con una red de poder, manipulación, avaricia y ambiciones. Ofrece una oscura e inquietante visión del mundo judicial, apoyándose en un relato plagado de flashbacks que van conformando el núcleo de la trama y dan unión al conjunto de la historia, logrando ofrecer sorpresas e incentivos para mantener al espectador con ansias por querer saber más. 

La serie cuenta con una labor técnica e interpretativa cuidada y lograda, contando con un reparto acertado en el que destaca la presencia de dos rostros conocidos de la gran pantalla, como Ted Danson y Glenn Close, ofreciendo esta última una interpretación aplastante llena de potencia e intensidad. Glenn Close esá inconmensurable, desborda energía en cada mirada y gesto, encarnando a un personaje rico en matices, plagado de misterio y complejidad, una extraña arma judicial que hace lo necesario para alcanzar la justicia, incluso llegar a sobrepasar algunas barreras judiciales. Ofrece un retrato del mundo laboral judicial, mostrando el procedimiento que se esconde detrás de un posible juicio, investigaciones, manipulación, intereses, secretos, mentiras, dinero y poder; toda una galería de atractivos que potencian el interés por la resolución del caso.


El empleo de los flashbacks logra aportar información y no resulta excesivamente tramposo, logrando jugar con el misterio y el suspense de forma inteligente, dando las dosis necesarias para enganchar al espectador. Logra ofrecer un dibujo claro de la amplia galería de personajes que se pasean por la serie, plasmando sus motivaciones e intereses, dando paso a todo un baile de traiciones y manipulaciones, donde cada personaje evoluciona notablemente, apreciándose de forma notoria un claro paralelismo entre los dos personajes femeninos principales.

En resumidas cuentas, Daños y perjuicios es una serie altamente recomendable, plagada de situaciones interesantes que no defraudará a los amantes del suspense y de las conspiraciones. Muy interesante y, por desgracia, creo que muy próxima al mundo judicial

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