27 may. 2015


Vengan y vean atrocidades

El director, Rob Zombie (31, The Lords of Salem, Halloween II, Halloween, el origen, Los renegados del diablo, La casa de los 1000 cadáveres),, recoge en La casa de los mil cadáveres numerosas referencias y tributos al cine de terror, que le apasiona, ofreciendo un relato de terror y suspense que sigue los tópicos habituales, presentando a un grupo de jóvenes que en su afán por divertirse y descubrir cosas pondrán en peligro sus vidas.


El argumento de la película no ofrece nada nuevo, se aprecian numerosos guiños y reseñas a clásicos del cine de terror, como: La matanza de Texas, Viernes 13, Clownhouse, El tren del terror, El asilo del terror, El gato infernal, Los payasos asesinos del espacio exterior, Psicosis, La casa de los horrores y otras muy similares. A pesar de la falta de originalidad del relato, el director sabe darle su toque personal y ofrecer un tratamiento original e inquietante de las imágenes jugando con la cámara y empleando una forma novedosa de introducir ideas en el relato.


La película cuenta con las dosis de sangre necesarias para satisfacer la sed de los seguidores del Gore y el cine de terror, combinando con inteligencia toda una galería de personajes estrafalarios para generar incomodidad e inseguridad en los protagonistas y en el propio espectador. 


Rob Zombie, sabe distribuir el espacio para el suspense y el terror, dejando espacio para todo tipo de atrocidades acompañadas de un extraño y agradable humor negro que hace que se siga con interés el desarrollo del relato. Mención especial merece la secuencia inicial introduciendo a unos extraños payasos, donde se aprecia desde un primer instante el tono del conjunto de la película. Los intérpretes seleccionados cumplen con el perfil de los personajes habituales de este tipo de cine, pero cabe destacar el notable acierto en la selección de los personajes perturbados totalmente creíbles y convincentes en sus papeles, logrando generar una atmósfera incómoda constante. Esa atmósfera enrarecida se hace patente con el extraño comportamiento de numerosos personajes y, gracias también, a la labor de iluminación y ambientación del equipo técnico que sin contar con numerosos medios, logran crear confusión e inquietud en el espectador. Una vez se destapan las máscaras y sale a la luz el lado oscuro de los personajes, todo se antoja previsible y  precipitado, pero logra mantener al espectador pegado a la butaca, expectante por el desenlace del relato, el cual se ajusta perfectamente al esquema de este tipo de productos.


En resumidas cuentas, La casa de los mil cadáveres, es el lugar ideal para disfrutar pasándolo mal, con un relato salpicado por la sangre y los excesos del Gore donde no hay límites para la maldad.




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