5 may. 2015


Una vida edulcorada

Una vida en tres días es un relato ameno, entrañable y sensiblero que parte de una premisa endeble, en cuanto a verosimilitud, al presentar las vivencias de una madre recién divorciada y su hijo compartiendo el mismo techo con un preso recién fugado. Una historia idealista e imaginativa, llena de buenas intenciones que se aproxima más a un cuento que a la realidad. 

Los responsables de la película ofrecen un tratamiento delicado y cuidado del relato, preservando minuciosamente cada detalle, con un empleo de la fotografía dulce y exquisito, acompañado por una banda sonora delicada que recoge la sensibilidad del conjunto del relato.


En su reparto podemos encontrar a dos intérpretes de la talla de Josh Brolin y Kate Winslet, que consiguen hacer creíble los vínculos que se establecen entre los dos protagonistas gracias a la química que existe entre ellos con solo una mirada. La naturalidad y dulzura que ofrece Kate Winslet en pantalla, hace que parezca fácil lo difícil y Josh Brolin, con su ruda apariencia, encaja a la perfección con el personaje de un preso. 

El relato ofrece un tratamiento edulcorado de las situaciones que atormentan a los diferentes personajes, recurriendo a flashbacks que el director emplea para presentar y desarrollar los hechos que condujeron al estado actual de los dos protagonistas que, siendo tan diferentes, llegan a complementarse y a ayudarse mutuamente. El director opta por desarrollar la narración de una forma parsimoniosa, dedicando su tiempo en cada detalle, mirada y acción, lo cual perjudica en parte el resultado del conjunto de la película. Merece mención especial la secuencia en la que se centra exclusivamente en la preparación de una tarta por parte de los protagonistas que resume lo que puede ocurrir con el conjunto de la película.


El director dedica todo el tiempo del mundo en preparar algo bueno y dulce en una secuencia llena de dulzura y erotismo, haciendo que pueda llegar a resultar empalagoso. Los personajes que presenta el relato, sus vivencias y los vínculos que se van estrechando entre ellos, logran conquistar al espectador y ofrecer un mensaje esperanzador e inspirador lleno de buenas sensaciones. 

A pesar de algunos problemas de ritmo y del tratamiento edulcorado de un relato inverosímil, cumple con su propósito y deja un agradable sabor de boca, dejando espacio para el aprendizaje, el amor, el sacrificio y la redención.

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