5 jun. 2015

El rey pescador (1991)


Pesca vidas

Interesante y comedido trabajo de Terry Gilliam que se olvida de su cine excéntrico y excesivo, ofreciendo un relato de amistad, pobreza, redención y la búsqueda del santo grial, mezclando realidad y fantasía, logrando conmover, inspirar y lanzar mensajes de interés.

Presenta la historia de dos personajes sin nada en común que comprueban cómo sus vidas guardan una extraña y dramática relación que hará que se unan, compartiendo vivencias y dando comienzo a la búsqueda del santo grial. Una búsqueda que les llevará a conocerse entre ellos y a ellos mismos: sus preocupaciones y todo aquello que la vida les arrebató tiempo atrás, lo que ha hecho que un reportero de radio de éxito haya terminado por compartir tiempo con un vagabundo alocado.


La película se adentra en el mundo de los marginales, de los apartados de la sociedad escondidos en los suburbios y viviendo entre cartones pasando los días y las noches en el asfalto, recordando que tienen valores, sentimientos y que detrás de cada uno de ellos hay una historia personal.

El excéntrico y particular director, Terry William, deja a un lado sus excesos y se aleja de sus extravagancias para ofrecer un relato comedido y, entre comillas, normal, que se ajusta a lo que suele producirse en Hollywood aunque no deje de tener su sello personal. Se apoya en dos intérpretes cuya química funciona a la perfección, un correcto, Jeff Bridges y un comedido, Robin Williams, que al igual que el propio director, maneja con inteligencia sus dotes para la comedia y no cae en el abuso de muecas y gestos, ofreciendo el dibujo de un personaje atormentado por la realidad y que se protege con la fantasía. Después de la muerte de Robin Williams, este personaje alocado y divertido, resume de alguna forma la vida y obra de un gran cómico, capaz de despertar numerosas risas, mientras su alma alternaba alegrías y tristezas. Destaca entre los interpretes secundarios la labor de Mercedes Ruehl, por la que ganó el Óscar a mejor intérprete secundaria, jugando con su sensualidad y el humor, todo un acierto. El argumento logra ofrecer momentos de diversión, con situaciones y lecturas interesantes alrededor de las dobles oportunidades, la amistad, la fantasía y la realidad, ofreciendo un extraño cuento verdaderamente inspirador.


Terry Gilliam se convierte en El rey pescador, ya que tira la cuerda y deja que el espectador se vaya aproximando al anzuelo paulatinamente hasta quedar atrapado por un relato plagado de diversión, imaginación y que logra resultar conmovedor a la vez que inspirador. Totalmente recomendable, a pesar de algunas irregularidades.


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