13 jul. 2015


Eran otros tiempos

Comedia ligera y desenfadada alrededor de la aparición de un cadáver que da paso a una trama de investigación encabezada por la testigo a la que pocos creen, puesto que es la única que ha visto el cadáver.
Pasajero y trivial relato de misterio protagonizado por una joven aristócrata que intenta, por todos los medios, descubrir y demostrar la existencia de un cadáver y posible crimen.



Los responsables de la película no se toman en serio su propio argumento y se decantan por ofrecer un relato desenfadado alrededor de las sospechas que rodean a un posible crimen para dar paso a una insulsa comedia romántica, para lucimiento de sus estrellas protagonistas. Unos jóvenes Barbara Stanwyck y Henry Fonda, que cumplen con su cometido, sin hacer nada del otro mundo.
La premisa inicial podría haber dado para mucho pero lo cierto es que la selección del tono de humor del conjunto del relato, hace que todo se antoje excesivamente desenfadado y ligero haciendo que el hilo argumental de la trama pierda interés.


Los toques cómicos son los habituales de la época, con la tradicional batalla de sexos que acaba en pareja de enredo  dejando espacio para la revolución de la mujer, tomando la iniciativa en oficios no propios de ella para la época. La trama es agradable, simpática y desenfadada, pero podría haber dado para mucho más que un relato ligero de amor. Una pena, puesto que no aprovecha la presencia de dos grandes intérpretes.
Eran otros tiempos, otra época y Ocho mujeres y un crimen, sienta las bases de muchas de las comedias de enredo del futuro, pero se queda como una mera anécdota, puesto que el paso del tiempo ha hecho que no funcione adecuadamente, quedándose en una anécdota prescindible. 

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