1 sept. 2015


Los inicios de todo

Pequeño gran clásico del cine de terror y ciencia ficción que presenta un relato para muchos conocido, donde los tripulantes de una nave espacial aparecen muertos y, al parecer, una presencia extraña se ha encargado de poner fin a sus vidas. Una producción de cine fantástico habitual de los años 50, donde las criaturas se convirtieron en la gran amenaza para la humanidad. Un claro precedente a Alíen y a productos similares que llegaron al mundo cinematográfico con posterioridad.




La película cuenta con ese encanto especial del cine clásico, plagado de buenos instantes y momentos memorables, acompañando a los fallos habituales de este tipo de productos de serie B. puede que la película vista hoy día se antoje desfasada, pero lo cierto es que sentó las bases de muchas producciones posteriores. Eran otros tiempos y es inevitable apreciar numerosos problemas de ritmo y de vestuario. Cuenta con unos efectos artesanales pobres e incluso ridículos, pero no hay que olvidar que se trata de una producción de 1958 y valorarla en su justa medida.
Un trabajo muy limitado, tanto en el aspecto técnico como en el interpretativo que, únicamente, sobresale por su idea inicial. Mención especial merecen esos instantes en los que se aprecia una figura humana debajo del traje del monstruo espacial. Puede que levante alguna sonrisa, pero tiene un encanto especial. No cuenta con grandes momentos, ni grandes interpretaciones, pero es innegable que tiene la esencia del cine, la base donde se sustenta todo, la de hacer realidad los sueños y, en este caso, las pesadillas.


Toda una pionera y digna muestra del cine de ciencia ficción y terror de la época, para disfrutar por los amantes de los clásicos. De una u otra forma, es historia del cine, esos primeros pasos que condujeron a las grandes producciones que conocemos en la actualidad.

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