25 sept. 2015


Lo de siempre

Cuando estamos entrando en la carrera de los Oscar es imposible encontrar productos como Siempre Alice, basados en historias reales de superación y lucha, en la que el protagonista de la vivencia ha sufrido algo y eso le permite a su intérprete alzarse con el ansiado galardón. Este es el caso de Siempre Alice, una película irregular basada en hechos reales, en los que una reputada trabajadora ve como paulatinamente va perdiendo la memoria.


El trabajo de los intérpretes es ajustado y lo cierto es que la protagonista lleva el peso de la historia y ofrece una interpretación convincente, pero la película no logra ofrecer un conjunto redondo. Presenta baches de continuidad, como si el director hubiera olvidado páginas del guion o como si con contar la historia con cuatro pinceladas fuera suficiente para trasmitir la crudeza de la enfermedad. Lo que cuenta es interesante, sí, pero la frialdad y el distanciamiento con el que la cuenta, hace que no llegue a interesar en ningún momento y que todo se suceda dentro de lo establecido. No hay emoción en lo que presenta, no llega al espectador y me atrevería a decir que Julianne Moore (La sombra de los otros), se merecía el Oscar por cualquier otro trabajo anterior a éste. Pero ya se sabe, esto es Hollywood y se reparten premios a personajes enfermos, homosexuales o con deficiencias. Es una pena que se sigan dando premios por papeles basados en hechos reales, más por el personaje real que por la interpretación.


Julianne Moore se limita a poner cara de pasmada gradualmente, haciendo ver que cada vez va a peor, su historia personal es dramática, pero no logra traspasar la pantalla y llegar al espectador. Deja frío, como la puerta del frigorífico. La relación con sus familiares se presenta y desarrolla con pinzas, con recuerdos baratos apoyados en imágenes idílicas grabados en videos, pero no hay profundidad ni cohesión en lo que cuenta, quedándose en un puzle inconexo y carente del interés que se merece.
Por la película se dejan ver Alec Baldwin y la jovencita de Crepúsculo que nos recuerda que lo de la interpretación no es lo suyo. La película ha tenido cierto éxito, pero estoy convencido que a pocos espectadores llegará a entusiasmar y que, con el tiempo, quedará en la estantería del olvido absoluto.

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