16 oct. 2015


La magia del fraude

Agradable y trivial comedia romántica que viene firmada por uno de los grandes iconos del cine, Woody Allen, que un año más y ya son muchos, vuelve a la carga con otra nueva película apoyándose en un guion propio, para presentar un relato donde se pone a prueba las dotes videntes de una joven.
Como suele ocurrir en muchas producciones de Allen, la película tiene un tono desenfadado y pasajero, apoyado en un guion fluido y ligero, donde el director logra ofrecer un entretenimiento pasajero y divertido, gracias a sus líneas de dialogo y situaciones.

Presenta una imagen cuidada y de calidad, donde Allen vuelve a dejar espacio para su selección musical particular, donde se ve que disfruta y logra ofrecer un producto ameno y agradable con el que sigue haciendo hincapié en sus temas arguméntales favoritos. Allen se rodea de buenos intérpretes, destacando la participación del discreto y reciente ganador del Oscar, Colin Firth, en un papel menor pero con el que logra llenar la pantalla.
El argumento es sencillo y no hay espacio para grandes sorpresas, lo mejor reside en las líneas de dialogo, repletas de humor y sarcasmo. Algo que debe valorarse especialmente puesto que este director realiza los guiones de sus propias películas y que lleva una extensa carrera cinematográfica donde siempre ofrece algo interesante. Cae en la reiteración de ideas y abusa de los paseos idílicos para potenciar el vínculo entre la pareja protagonista, a pesar de ello, se sigue con facilidad y logra resultar agradable al ojo del espectador.

Peca de sosa y simplista en muchos momentos, pero consigue ofrecer un entretenimiento agradable y divertido, lo cual se valora positivamente. Puede que se trate de una obra menor de su director, pero tiene su toque personal.


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