22 nov. 2015


Potente y necesaria 


Notable y atractivo relato policiaco dirigido por el brillante, Alan Parker, presentando una historia basada en hechos reales, sobre los estremecedores casos de racismo sufridos en un pueblo sureño, convirtiéndose en todo un alegato por los derechos humanos.  
Parker presenta un trabajo sólido y serio, donde consigue presentar una trama magnética que conecta con el espectador desde el primer momento, en el que unos jóvenes desaparecen, dando paso a una intensa investigación llevada a cabo por dos agentes de caracteres y personalidades opuestas.  

Como toda película basada en hechos reales, tiene un punto de partida altamente llamativo e interesante, a partir del cual los responsables del argumento construyen una trama sólida, en la que se pondrán de manifiesto los abusos cometidos sobre el pueblo negro y la impunidad, dejando claro la ideología de una sociedad altamente racista.  

Tiene un desarrollo fluido y va presentando una trama policial inteligente y absorbente que mantiene el interés del espectador en todo momento, dejando paso a una clara definición de los personajes que se convierten en el motor de la historia. Arde Missisippi cuenta con un reparto de primera categoría, destacando la presencia de Gene Hackman, Willem Dafoe y una notable Frances McDormand, acompañados por un reparto de secundarios acertado. La dupla formada por Hackman y Dafoe, tiene garra y fuerza, presentando dos personalidades diferentes con distintos modos de aplicar la ley.  

Cuenta con una notable ambientación, apoyada en una acertada selección de vestuario y en una maravillosa fotografía que llegó a ganar el Oscar de la época, con unos tonos oscuros y un estilo visual propio, con el que el director consigue potenciar la visión de una sociedad sucia y oscura. El argumento deja espacio para diversas lecturas y momentos de interés, donde la tensión y la opresión vivida se hacen palpables.  Se apoya en los hechos ocurridos en la realidad para generar una trama magnética e intrigante, donde pone de manifiesto la mentalidad racista de la época y los riesgos a los que tuvieron que hacer frente sus protagonistas.  Parker apuesta por un tratamiento serio y ofrece secuencias verdaderamente incómodas y atrevidas, donde plasma con acierto una etapa de violencia, donde el color marcaba a muchas personas. 
Arde Missisippi quema e incomoda al espectador, convirtiéndose en todo un alegato contra la violencia racista, ofreciendo un trabajo de una factura encomiable.   

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