30 nov. 2015


Buenas intenciones que no emocionan

Nunca es demasiado tarde es el claro ejemplo de película llena de buenas intenciones, con cierto encanto en su trasfondo, pero que presenta un hilo argumental débil y con pocos matices, haciendo que el mensaje que intenta transmitir sea claro pero no llegue a alcanzar las cotas de emoción esperadas.
Como suele ocurrir con las producciones británicas, cuenta con un tratamiento elegante y cuidado, pero no llega a traspasar las fronteras de las emociones, quedándose en un relato agradable que intenta emocionar y ofrecer una lectura interesante, pero con un tratamiento excesivamente frío.

Gran parte del relato se apoya en la interpretación del protagonista, un acertado Eddie Marsan, ideal para el personaje y ganándose la simpatía del espectador, gracias a ese carisma innato. El resto del reparto cumple con su cometido, sin ofrecer nada verdaderamente destacable. El argumento y la historia que pretende contar y trasladar el guionista y director, Uberto Pasolini, es agradable, pero no llega a ser una obra redonda, debido a que no logra desarrollar historias secundarias que aporten más cuerpo al relato, el cual queda rellenado con escenas idílicas con el personaje principal paseando por las calles mientras le acompaña una banda sonora relajante y cálida.
La banda sonora se convierte en un personaje más, ya que completa gran parte de la historia, con una musicalidad cálida y tierna que relaja y conmueve al espectador, gracias a la delicadeza de sus notas musicales. Posiblemente, me atrevería a decir que la banda sonora es lo mejor de la película, puesto que el resto de la obra se ciñe a imágenes sencillas y a un relato digno de contar, pero que no resulta memorable. El responsable de la película cae en la reiteración de ideas y situaciones, haciendo que la película presente momentos carentes de ritmo en los que no sucede nada interesante, jugando con la paciencia del espectador.
Se deja ver, pero no deja de tener ese toque a telefilm de media tarde de un sábado de mala muerte. Se ve con la facilidad que se olvida, personalmente considero que ha sido sobrevalorada por el público.




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