16 dic. 2015


La democracia no es un viaje gratuito

Interesante película de espionaje basada en hechos reales, presentando la polémica historia de una agente de la CIA que se vio traicionada por su propio país, desvelando su identidad y siendo perseguida y acusada de diversos cargos de traición. Un caso donde se pone de manifiesto la extraña situación vivida en América después de los fatídicos atentados del 11 de septiembre, donde el gobierno de George Bush estaba empeñado en localizar pruebas de las armas de destrucción masiva.   

La película tiene un desarrollo interesante y se apoya en un caso real lleno de interés, donde los responsables de la película tratan de ofrecer un seguimiento claro de las situaciones que se desarrollaron en la vida real.   


El director se apoya en un argumento sólido e interesante, donde ofrece una crítica sobre el proceso de gobierno establecido por el presidente George Bush, destapando una serie de irregularidades e injusticias llevadas a cabo contra la figura de la agente de la CIA.  Los intérpretes encargados de llevar el peso de la película son unos correctos y acertados, Sean  Penn y Naomi Watts, especialmente bella y deslumbrante en esta película, encarnando a la protagonista del relato.

Sean Penn está correcto, pero no llega a resultar convincente en su papel, haciendo que ciertos momentos dramáticos no lleguen a estar a la altura de lo que se espera de él. Por su parte, Naomi Watts, está deslumbrante y reconvierte en un punto fuerte de la película.  El argumento explora y ahonda en la repercusión que tuvo en el estado anímico de la pareja y de cómo tuvieron que unirse para sacar a la luz la verdad y luchar contra las acusaciones de un gobierno empeñado en desvirtuar la verdad, con el fin de buscar excusas para la confrontación bélica.  


A pesar de contar y apoyarse en unos interesantes hechos reales, la película tiene un desarrollo torpe e irregular, haciendo que diversas situaciones alcancen una solución excesivamente precipitada. Deja un mensaje claro sobre la posición del gobierno americano en su lucha contra el terrorismo y su afán por encontrar motivos para ir a la guerra, donde no los había. El personaje interpretado por Sean Penn lanza un mensaje claro y conciso que resume gran parte del relato, la democracia no es un viaje gratuito.  

La crítica y el mensaje social que lanza Caza a la espía es interesante y llamativo, pero puede que la película no llegue a resultar lo suficientemente llamativa, quedándose en un producto correcto que no ha alcanzado la repercusión necesaria.  


  


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