5 dic. 2015

Dale duro (2015)


Delito para encerrar


Fallida e incómoda comedia del sinsentido creada para el lucimiento de su estrella protagonista, el insoportable Will Ferrell, en un argumento que promete mucha más diversión de la que realmente termina por ofrecer.
Cuando al millonario James King (Ferrell) le condenan a ingresar en prisión por un delito que, en realidad, no ha cometido, contratará los servicios de quien le limpia el coche, a la vez un delincuente habitual, para que le enseñe cómo ha de comportarse para sobrevivir en la cárcel.


Sobre el papel, parece que la película puede ofrecer numerosos momentos de diversión, pero lo cierto es que cae en el humor barato, algo habitual de las producciones de Hollywood, echando a perder sus escasas posibilidades. El hilo argumental se vuelca en la preparación del protagonista para sobrevivir a la vida en prisión, cayendo en la reiteración de ideas estúpidas, donde da la sensación de que el protagonista roza la estupidez total, algo contradictorio teniendo en cuenta que es un experto en bolsa.
No hay que plantearse demasiadas cosas de su argumento, ni de las interpretaciones de gran parte del reparto para poder llegar a disfrutar mínimamente de semejante broma barata. Tiene pequeños momentos auténticamente divertidos, pero el resto del metraje es un compendio de gags forzados y fallidos, donde se llega a poner a prueba la paciencia del espectador. La presencia de Will Ferrell llega a ser lamentable y no llega a resultar verdaderamente cómico en ningún momento, algo que se le presupone, pero que empieza a ser muy cuestionable. Hacer reír o despertar la simpatía del público no es una tarea fácil y Ferrell lo sigue demostrando.


Dale duro no llega a cumplir sus objetivos, puesto que, a pesar de su corta duración, hay tramos que se hacen verdaderamente pesados, de tal forma que lo único que recomiendo es “darle duro” a cualquier otra actividad que no sea la de dedicar tiempo a esta película.



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