17 dic. 2015


Más allá del bosque

 Interesante propuesta de suspense en la que un hombre vive junto a su hija en una casa pendiente de los extraños sonidos que se escuchan en el bosque que los rodea.  

 Un producto correcto que no llega a deslumbrar por completo, a pesar de contar con suficientes elementos para resultar altamente satisfactorio. Ofrece un desarrollo de la premisa inicial confuso y el director no logra crear un trabajo redondo. El interés suscitado, inicialmente, se va diluyendo al caer el argumento en la reiteración de ideas y situaciones.  


 La película cuenta con una banda sonora compuesta por el mítico, Miklós Rózsa, el cual no decepciona, logrando potenciar las situaciones de terror y suspense de una forma más que digna.  El director maneja las situaciones de una manera torpe y no logra sacar todo el jugo a un relato que ofrecía numerosas posibilidades, cayendo precipitadamente en lo evidente. 

 Juega con el miedo a lo desconocido y con el poder de la verdad, ofreciendo un relato acertado sobre los temores y miedos personales del individuo.  La película cuenta con la presencia y labor de uno de los grandes intérpretes del cine, Edward G. Robinson, encarnando a un personaje atormentado por las vivencias del pasado, en el que se apoya todo el peso del relato.   Alcanza un desenlace que no llega a tener el impacto esperado, debido, posiblemente, al error que comete el director de ir dejando demasiadas pistas e indicaciones para el espectador. 


Al término de su visionado, La casa roja, deja sensaciones encontradas, puesto que resulta un trabajo interesante que no llega a resultar excepcional. Da la sensación de que en otras manos hubiera dado para algo mejor.  

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