7 dic. 2015


Desfasada en estilo, actual en temática

 Interesante e incómodo relato que presenta la historia de la violación de una mujer y todo el proceso posterior al que deberá hacer frente.  
 La película sigue un esquema argumental sencillo y tradicional, para plasmar un relato difícil e incómodo de desarrollar, al presentar la frialdad de una violación.   Los responsables de la película no se andan con rodeos y dan paso a una escena atroz, donde un hombre se toma la libertad de abusar sexualmente de una confiada modelo.  
 La calidad interpretativa de la película no llega a ser memorable, pero merece la pena destacar la entrega y disposición ofrecida por la intérprete principal, Margaux Hemingway, la cual llegó a ser nominada al Globo de oro por su interpretación.  


 El argumento se centra en el proceso judicial posterior, donde los argumentos ofrecidos para la resolución del juicio, llegan a resultar insultantes e incómodos, tanto para la víctima como para el espectador. Mención especial en esta sección de la película merece la aportación de una secundaria de lujo como, Anne Bancroft (El graduado, El milagro de Anna Sullivan), aportando la intensidad y energía necesaria a su personaje.  



 El desarrollo de la trama se sigue con interés y logra cuestionar diversos puntos de la justicia y de una sociedad enfermiza, recordando la crueldad de diversos procesos judiciales. El paso de los años ha hecho que la forma de presentar y desarrollar ciertas situaciones queden desfasadas, pero el tema argumental de la película sigue estando muy presente en nuestros días. La música que se puede escuchar a lo largo de la trama, resulta enfermiza y llega a resultar verdaderamente molesta. Sobre todo las creaciones de uno de los personajes.  
El comportamiento de diversos personajes resulta incomprensible en numerosos momentos, haciendo que el desarrollo de la trama se antoje excesivamente forzado y precipitado. Mención especial merece el hecho de que la hermana de la víctima de la violación se atreva a estar a solas con el criminal.  El director se deja llevar por las prisas y cae en el error de precipitarse a la hora de alcanzar el desarrollo de la trama. Un final que dejará contento a muchos de los espectadores, pero que no llega a ser completamente satisfactorio.  Lápiz de labios queda como un correcto relato que llega a cuestionar y criticar las bases de la justicia y de la sociedad, pero que no llega a resultar redonda.  


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