21 dic. 2015

Llévame a la luna (2012)


Viaje previsible

Agradable y pasajera comedia romántica que parte de una premisa extraña en la que la protagonista decide casarse, por primera vez, para eludir la maldición que persigue a la familia, donde todos los primeros matrimonios son un estrepitoso fracaso y ella quiere proteger su relación de hace años con el que realmente quiere casarse.

El enrevesado argumento y las extrañas creencias de la protagonista, sirven en bandeja a los responsables de la película a ofrecer todo un enredo con numerosas situaciones cómicas y divertidas que logran despertar la simpatía del espectador.


La química que surge entre la pareja protagonista es el núcleo del peso de la trama y la que facilita su seguimiento y sus aventuras, logran resultar lo suficientemente divertidas y aparatosas para que el espectador mantenga el interés por su desarrollo. Cuenta con la presencia de una estelar y preciosa, Diane Kruger, que ofrece su lado más cómico, dejándose llevar y demostrando su valía para ofrecer un lado más gamberro y divertido.

La película sigue los esquemas establecidos en las producciones románticas y llega a resultar previsible pero, por suerte, logra ofrecer momentos divertidos y graciosos cumpliendo su objetivo principal, entretener. Los protagonistas entran en un juego de humillaciones relativamente perverso que dan ese punto de humor a la trama, pero que quizás, caiga en la reiteración de ideas y situaciones, haciendo que el conjunto de la película se resienta y no llegue a ser memorable.


Llévame a la luna es un previsible viaje a la comedia romántica que se convierte en un entretenimiento ligero y desenfadado, carente de grandes novedades, una película para pasar el rato y no plantearse demasiadas cosas.

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