13 dic. 2015

Munich (2005)


Juegos de muerte 

Steven Spielberg dirige con maestría un relato basado en hechos reales ocurrido a raíz del asesinato de varios atletas israelíes por el grupo terrorista palestino "Septiembre Negro" durante los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, dando paso a una oleada de crímenes y violencia en la que un grupo secreto tuvo como misión acabar con la vida de los responsables del atentado. 
Munich recupera a un Spielberg serio y acertado, con el que el director logra ofrecer un trabajo encomiable, donde se rodea de un gran equipo técnico para reconstruir unos hechos verdaderamente inquietantes.  


La situación vivida y el argumento presentado permite al director tomar ciertas distancias de los movimientos étnicos, creando una notable trama de política, suspense y violencia, con la que pone de manifiesto el sinsentido de la violencia, demostrando que el precio de la venganza se paga con más sangre.  
Spielberg se rodea de sus técnicos habituales, ofreciendo una película de una factura técnica aplastante, con la que el director maneja cada situación a la perfección. Toda una demostración del manejo de los tiempos y de la cámara, donde consigue ofrecer instantes de tensión y suspense notables, todo ello bajo un manto de ideales políticos y religiosos incómodos que aún siguen presentes en la actualidad. 
Cuenta con una selección de reparto acertado, donde cabe destacar la presencia y la labor de Eric Bana y Daniel Craig, donde Bana lleva la batuta de un protagonista atormentado por sus inquietudes que deberá cumplir con una misión compleja. 



El desarrollo de la historia es pausado y contundente, ofreciendo numerosas secuencias magnéticas, donde los protagonistas llevarán a cabo el plan de ir dando caza a los responsables del atentado de los Juegos Olímpicos, donde Spielberg demuestra su versatilidad ofreciendo secuencias de pura acción combinadas con un notable suspense.  

Presenta una serie de ideas interesantes que ofrecen una visión acertada del sinsentido de las guerras y las venganzas, dejando claro que no hay buenos ni malos, solo dolor y víctimas. Una soberbia película que con el tiempo alcanzará el reconocimiento que merece.  

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