4 dic. 2015


Verano frío

Nuestro último verano en Escocia repite la fórmula de diversas producciones recientes que mezclan comedia y drama, presentando las situaciones vividas en Escocia por una peculiar familia donde todo parece estar roto. 
La crítica ensalza y aplaude este tipo de productos que a mí, personalmente, me dejan frío. Presenta numerosos momentos cómicos, gracias al empleo de un humor inteligente y al carisma que tienen los personajes protagonistas. Pero no llega a convencer como comedia ni como drama. Se queda a medio camino y por eso me ha resultado extraña.


Cuenta con la presencia de tres niños protagonistas encantadores que son los que logran despertar la simpatía del espectador, pero creo que los responsables de la película abusan de las caras bonitas de los niños en una clara manipulación. Las situaciones cómicas resultan, en algunos momentos, forzadas y muy buscadas, haciendo que tengan el efecto contrario. Puede que tenga cierta gracia, pero lo cierto es que es ese tipo de producto despierta cierta simpatía, pero que no llega a maravillar.
Los responsables de la película se pasean por el drama de puntillas y tratan de ofrecer una visión del mundo adulto a través de la mirada inocente de un niño. Evitan caer en el drama de las consecuencias de la muerte y tratan de ofrecer una visión idealista de todo. La película tiene cosas buenas y cosas no tan buenas que hacen que, en su conjunto, resulte irregular.


A mí personalmente no me ha llegado y todo me ha resultado muy forzado. Cierto es que la vida no es sólo blanco y negro, pero Nuestro último verano en Escocia me ha resultado muy gris y edulcorado, donde todo tiene que acabar de una forma idílica. No me ha convencido en absoluto.


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