27 dic. 2015



Lo de siempre

Pasajera producción de acción apoyada en un argumento plagado de tópicos y referencias del género, que cuenta con la presencia y participación de algunos rostros conocidos como Dolph Lundgren.  
Se apoya en un argumento plagado de tópicos y situaciones mil veces vistas, donde un excombatiente se ve implicado en una guerra personal contra el grupo de personas que han quemado a su familia después de que éste haya salvado a una joven prostituta de los criminales.   

Las primeras escenas de la película ponen de manifiesto la baja y mediocre calidad del conjunto de la película, empleando un montaje torpe y un manejo de la cámara bochornoso. Nos encontramos ante el típico producto televisivo que no presenta una buena calidad técnica, ni una calidad interpretativa reseñable.  Pobre e insulsa en todos sus apartados. El guion es otro de los puntos que peca de absurdo y limitado,  plagado de tópicos y situaciones vistas con anterioridad, donde llegan a observarse pequeños homenajes a la franquicia protagonizada por Sylvester Stallone, Rambo.   
El papel protagonista recae en un poco conocido, Cung Le, que hace lo que puede con su personaje, explotando al máximo su poderío físico y la facilidad para los combates. Le secundan un par de rostros conocidos, como Dolph Lundgren y Vinnie Jones, este último en un papel totalmente prescindible.  Dolph Lundgren explota el reciente éxito de Los mercenarios de Sylvester Stallone y sigue participando en todo tipo de productos que le ayuden a llenar el bolsillo. Su apariencia física en esta película roza el ridículo, al dejarse ver con una notoria melena, evidente peluca. Su personaje llega a incomodar y resultar verdaderamente asqueroso. Ya no se mueve como antaño y en los combates mano a mano, se mueve de una forma tosca y lenta.   

El desarrollo de la trama es dinámico y verdaderamente previsible, ofreciendo un entretenimiento ideal para el público con pocas pretensiones. El desarrollo de algunas situaciones y enfrentamientos llega a resultar excesivamente previsible.  
Otra clase de justicia se convierte en otra película del montón, con venganzas y peleas que ofrece un entretenimiento pasajero. Un producto totalmente prescindible. 


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