18 dic. 2015


Más killer que sexy


Aparatosa  y rocambolesca producción de serie B o incluso Z que combina terror y humor, en un relato irregular, al tiempo que convencional, donde unas jóvenes terminan siendo atendidos de unas lesiones por unas simpáticas enfermeras que resultan ser más perversas de lo que aparentan inicialmente.

Recuerda demasiado al hilo argumental de otras producciones similares, con la única novedad que los seres siniestros, son unas juguetonas enfermeras a las que les apasionan  los “chupachus”.



La película escrita y dirigida por Kate Robinns, ofrece un extraño combinado de ideas, donde hay espacio para el humor en un supuesto relato de terror que llega a resultar bochornoso.

No busques grandes interpretaciones, ni grandes efectos especiales, se trata de la típica película cutre con toques desenfadados que se ve con la facilidad que se olvida. Lo mejor que se puede hacer para disfrutarla, es no tomársela demasiado en serio. Tiene unos efectos de maquillaje muy pobres que llegan a rozar lo ridículo.

Si después de leer esta critica, te atreves a verla, espero que te lo pases bien con alguna toma cutre acompañado de los amigos, de lo contrario puede que no la disfrutes por completo.



La portada es muy sugerente y llamativa, pero en realidad es una trampa comercial, así que si vas buscando ver algo de carnaza femenina, mejor si vas a la playa más cercana y escapas de las Sexy Killers

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