30 ene. 2016


Recupera la esencia

Cuando parecía que la saga de Rocky había llegado a su fin, con el cierre memorable y entrañable presentado en Rocky Balboa, llega una propuesta que recupera la esencia de la saga, convirtiendo a Rocky en el entrenador del hijo de su gran rival y compañero, Apollo Creed.
Esta nueva idea surge de un guion escrito y dirigido por Ryan Coogler, que ha conseguido ofrecer un argumento interesante y satisfactorio, con el que ha conquistado a Sylvester Stallone (Los mercenarios), para que participe como secundario de lujo en una historia que sigue los esquemas argumentales de la primera entrega de Rocky.

Con Creed, he vuelto a sentir y a emocionarme con un viejo compañero de fatigas, el eterno Rocky Balboa vuelve a recorrer los caminos de la película original, acompañando en el entrenamiento al hijo de uno de sus grandes rivales y amigo, Apollo Creed. Vuelve con fuerza, con emoción y poderío, recordando que la vida golpea más fuerte de lo que podemos imaginar y que hay que luchar contra todo. Recupera el espíritu y la esencia de Rocky, vuelve a las calles y recorre los mismos caminos, realizando un homenaje plausible y altamente recomendable. No sólo no decepciona, sino que entusiasma; consigue llegar al espectador, enamorar, ilusionar e inspirar.

El director y guionista Ryan Coogler, consigue crear una entrega fresca y dinámica, desarrollando una historia propia plagada de paralelismos y similitudes con Rocky, apoyándose en un acertado reparto, donde merece la pena destacar la labor de Michael B. Jordan. Sylvester Stallone se convierte en un secundario de lujo, ofreciendo una labor interpretativa encomiable, dejando claro que sólo hay y habrá un Rocky Balboa.
Como ocurriera con las entregas anteriores del potro italiano, Creed cuenta con una selección musical pegadiza acompañando los entrenamientos y vivencias de los protagonistas, destacando el momento en el que se vuelve a escuchar uno de los temas fundamentales de Rocky.

Parece que nos encontramos ante un nuevo campeón cinematográfico, solo queda disfrutar de Creed y recomendarla efusivamente. 


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