4 ene. 2016



Mundo sin amigos

Interesante y atractiva producción que combina el tradicional cine de gángster, con el suspense, presentando la historia de un hombre que suministra armas a los delincuentes y que pretende sacar beneficios legales, llegando a un acuerdo con la policía, prestando cierta información contra sus clientes.
Peter Yates toma los mandos en la dirección de un relato que presenta todo un baile de intereses y traiciones entre una amplia galería de personajes alejados de la ley, donde todo vale para sacar un beneficio personal.

Los responsables de la película, dotan a ésta de un estilo visual propio, ofreciendo un tratamiento sobrio, frío y distante, presentando la situación de diversos personajes y apostando por un ritmo pausado. El director se vuelca y se centra en ofrecer un trabajo minucioso, desarrollando la historia de una forma pausada, en la que resalta y destaca cada movimiento. En este sentido, merece una mención especial el tiempo que dedica a la hora de presentar y desarrollar la ejecución del atraco a un banco.

Robert Mitchum es el intérprete principal de una película que se adentra en los movimientos empleados por delincuentes y policía, ofreciendo diversas situaciones de interés. Peter Yates, centra el poder del relato en unos apasionantes diálogos realizados en reuniones secretas. La película cuenta con una correcta ambientación y se apoya en una buena selección musical para trasladar al espectador a la época en la que se desarrollan los acontecimientos.

El confidente, recrea y plasma un mundo sucio, donde la camaradería y las buenas relaciones son superadas por los intereses, las traiciones y el poder del dinero. Queda como una correcta película que llega a sorprender satisfactoriamente.

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