16 ene. 2016



El ingenio del genio

En los tiempos en los que la censura era más férrea, el maestro del suspense, Alfred Hitchcock, consiguió esquivar la censura en una de las escenas de beso más recordadas. La película en cuestión era Encadenados y por la época estaban prohibidos los besos que duraran más de tres segundos. Hitchcock llevó a cabo una escena apoyándose en los dos intérpretes protagonistas, con una Ingrid Bergman entregada a Cary Grant lanzándose besos y carantoñas, que cumplían con la norma establecida por la censura. De tal forma, que los censores de la época no pudieron echar mano a la tijera. 



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