18 ene. 2016


Puzle lleno de sorpresas 

Interesante y atractivo relato de suspense dirigido por un acertado Wolfgang Petersen, que logra desarrollar con inteligencia una trama de engaños y confusiones.  
 Magnético y absorbente relato en el que un hombre con amnesia decide contratar a un investigador privado que aclare las cuestiones que rodean su vida cotidiana y  la noche del accidente de coche que le dejó en esa situación.  

 La película tiene todos los ingredientes para funcionar bien, una premisa interesante con un desarrollo magnético.  Un argumento sólido que el director sabe manejar con soltura haciendo que encajen todas las piezas del puzle paulatinamente.  
La investigación e indagaciones realizadas por los protagonistas van ofreciendo luz al espectador para que vaya ubicando las piezas en su mente y llegue a encontrar respuestas a ciertas cuestiones.  

 Tom Berenger (Ciudad del crimen) ofrece una interpretación convincente y su compañero de reparto, Bob Hoskins (¿Quién engañó a Roger Rabbit?), logra aportar con su personaje, las dosis de humor necesarias para la sucesión de incógnitas y misterios sin resolver.  
 Los responsables de la película no profundizan en la situación dramática que vive el protagonista, al ser incapaz de recordar nada y ofrecen un tratamiento ligero del núcleo de la trama. El que fuera director de una de las grandes películas de submarinos de la historia del cine, Wolfgang Petersen, demostró personalidad suficiente para cambiar de temática y sumergirse en las profundas aguas del suspense.  

 Las piezas se van encontrando a medida que avanza la trama y todas encajan en un desenlace sorprendente, donde todo cobra sentido de una forma especial. Lo mejor es que nadie os cuente lo que pasó La noche de los cristales rotos y disfrutéis de su trama de misterio. 

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