22 ene. 2016


Humor psicodélico y dinámico


En la Rusia del siglo XIX un joven pacifista se verá obligado por su familia a participar en las guerras contra Napoleón y contra todo pronóstico, se convertirá en un héroe que tendrá en sus manos el destino de Europa. 

Woody Allen (El dormilón), firma una obra con la que comienza a dejar su sello propio, con un argumento original repleto de diálogos fluidos y chispeantes, llenos de un humor sátiro y sutil, acompañado por secuencias psicodélicas que rebosan de momentos hilarantes, donde trata temas que siempre le acompañarían en su filmografía como la muerte, el amor, la fe, la ética y la condición del ser humano.



La pareja cómica que forman, Allen y Diane Keaton, funciona a la perfección, logrando trasladar las situaciones más propias del matrimonio de una forma irónica. Merece la pena destacar que Woody Allen y Diane Keaton, llegaron a formar pareja en la vida real, lo cual suma interés a lo que queda reflejado en la película.

La selección musical escogida encaja a la perfección con cada una de las diferentes secuencias que ofrece, destacando la de los enfrentamientos en el campo de batalla y el baile estrambótico con la muerte, pura fantasía. Ofrece monólogos dinámicos y llenos de matices inteligentes que tratan temas de profundidad ética, desde un punto de vista desenfadado e irreverente, que no están exentos de una ácida verdad.



El director y guionista, Woody Allen, firma un guion fluido e ingenioso, astutamente trasladado a la pantalla, apoyándose y exprimiendo todos los elementos de los que dispone, ofreciendo una película ingeniosa y entretenida, muy agradable de ver y con numerosas ideas de interés. 

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