8 feb. 2016


Pequeños monstruos

Alocada y desenfadada comedia de terror que desarrolla una historia en la que se propaga un extraño virus que afecta a los niños, convirtiéndoles en unos pequeños monstruos devoradores de personas, poniendo en jaque la seguridad y la paz mundial.
Nos encontramos ante la clásica producción de terror gamberra y pasajera que combina momentos de terror, con instantes cómicos, desarrollando una trama que recuerda y homenajea los clásicos de terror de los años 80.

Los responsables de la película no aportan nada realmente novedoso, pero lo cierto es, que apuestan por un sentido del humor desenfadado y verdaderamente gamberro que juega a favor de la película, es una forma de no tomarse en serio lo que cuenta y pasar por alto algunas limitaciones técnicas.
Resultan evidentes las limitaciones técnicas, pero los responsables de la película consiguen sacar el máximo partido a los elementos de los que disponen para ofrecer un trabajo ridículo que consigue mantener la atención del espectador. Sangre, vísceras, niños, violencia, escenas gore y humor, son los ingredientes de este peculiar producto que no deja indiferente.

En el reparto podemos encontrar a un venido a menos, Elijah Wood (El señor de los anillos, The faculty), encarnando a uno de los profesores protagonistas que deberá hacer frente a la peligrosa plaga de niños infectados por el virus.
Dulces criaturas, es el típico producto de serie B que es consciente de sus limitaciones y de su tono desenfadado, dejando claro que sus propios responsables no se lo toman en serio, ofreciendo diversas situaciones cómicas y verdaderamente hilarantes que ayudan a valorar positivamente la película.
                                                           

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