4 feb. 2016



Viaje de ida y vuelta

Nueva entrega de las aventuras de Mad Max en un futuro apocalíptico, atormentado por las limitaciones y donde no hay ningún tipo de norma, lo único que importa es sobrevivir. Después de mucho tiempo y diversas negociaciones, George Miller, su creador, retoma el mando de uno de sus grandes éxitos, contando, en este caso, con una cara nueva en el papel de Max para sustituir a Mel Gibson (Machete kills, El castor, El patriota, Vacaciones en el infierno).
La película, rodeada de expectación, ofrece lo que los seguidores de la saga esperan con un trabajo notable, en cuanto a efectos especiales se refiere, ofreciendo un trabajo frenético plagado de acción y tensión que no decepcionará a los seguidores de Mad Max.

Si conseguimos no deslumbrarnos por las explosiones, los disparos y las tormentas de arena, nos daremos cuenta del vacío del argumento. Un hilo argumental notablemente limitado y carente de verdadero interés, un viaje de ida y vuelta que no va a ninguna parte, donde se suceden los peligros y las secuencias espectaculares, pero nada más.

Dentro del reparto, merece la pena destacar la selección de intérpretes, con un más que correcto Tom Hardy (La entrega, El topo, Warrior, Esto es la guerra), encarnando a Mad Max, secundado por una espectacular y maravillosa Charlize Theron (Prometheus, Hombres de honor), en un personaje que se merece su propia película, Furiosa, sin duda la gran estrella del relato. Su interpretación trasmite mucha energía a su personaje y su belleza detrás de la grasa de un volante, sigue deslumbrando.

El director, George Miller, demuestra que está en plena forma y da rienda suelta a todo lo que le pasa por la imaginación, creando numerosas secuencias de acción memorables, donde el espectáculo y la belleza visual brillan con luz propia. El argumento le permite jugar con las leyes de la gravedad y ofrece un espectáculo total. Puede que lo mejor de la película, que reside en su descontrol y locura a la hora de apostar por la acción, se convierta a su vez en su tendón de Aquiles, puesto que llega a saturar y cansar.

Mad Max: Furia en la carretera, hará las delicias de sus seguidores y de los amantes del cine de acción espectáculo, pero me atrevo a decir que no es para tanto y que puede llegar a resultar pesada y carente de verdadero interés, aunque no me cabe duda que el éxito comercial hará que sigamos viendo más aventuras de Mad Max.

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