13 mar. 2016


Visita familiar al terror

Floja y discreta producción de terror italiana, escrita y dirigida por Mario Bianchi (La muerte llega arrastrándose, La máscara de cuero), con el apoyo en la producción de uno de los grandes representantes del Giallo, Lucio Fulci (Siete notas en negro, El más allá), en una historia sencilla en la que una familia visita a una tía de la que no tienen noticias desde hace muchos años.

El argumento de la película peca de sencillo y carente de grandes retos para la mente del espectador, pero el director consigue despertar el interés del espectador y mantenerlo hasta su desenlace, ofreciendo instantes de suspense y terror bien combinados.

La película deja en evidencia sus limitaciones técnicas y artísticas, con unas interpretaciones pobres e insulsas, carentes de la calidad necesaria y un tratamiento de la imagen pobre y descuidado, lo que resta valor al conjunto del relato. Un relato que guarda ciertas sorpresas y giros argumentales, logrando cumplir con los objetivos de la misma.

Como suele ser habitual en las películas de Lucio Fulci, recordando sus tiempos de grandes éxitos en plena etapa del Giallo, regala alguna que otra escena ligera de ropa de una actriz voluminosa y generosa de pecho, para alegría de los seguidores de Fulci.

Se aprecian ciertos homenajes y guiños a otras películas, destacando una escena en la ducha que recuerda, en exceso, a la rodada por Alfred Hitchcock en Psicosis. Además, también se aprecia un peculiar guiño a la película de terror, Poltergeist, en lo que son claros homenajes.

El director, apoyado en la producción por Lucio Fulci, deja diversas secuencias que recuerdan al cine de Fulci, apostando por tomas viscerales, plagadas de sangre, donde hacen su aparición estelar determinados seres viscosos y asquerosos, ideal para los amantes del Gore.

Sin ser una maravilla visual, cumple con los objetivos, ofreciendo buenas dosis de sangre, suspense y giros argumentales que llegan a descolocar al espectador.



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