11 mar. 2016



La familia es la familia, pero con  límites

Con El sueño de Casandra, Woody Allen (Magia a la luz de la luna, Misterioso asesinato en Manhattan, Scoop, El dormilón), escribe y dirige una película que se aleja de sus comedias habituales y vuelve a adentrarse en el drama, desarrollando la historia de dos hermanos que tienen el sueño de tener un pequeño barco con el que surcar los mares, por el que están dispuestos a hacer cualquier cosa llegando, incluso, a sobrepasar diversas barreras morales.

La película tiene un punto de partida que parece no llevar a ninguna parte, pero a medida que se van desarrollando los acontecimientos todo va tomando forma con una naturalidad inusitada, embarcando al espectador en un viaje hacia el crimen, la culpa, la fortuna y el destino.

Allen coquetea con el crimen perfecto y aporta ideas sobre la culpa, la necesidad y el concepto de la familia, recordando a grandes obras como Crimen perfecto, Crimen y castigo, La soga y su alabada, Match Point. Como viene siendo habitual en las películas de Woody Allen, El sueño de Casandra, cuenta con una exquisita selección musical que acompaña, con ligereza, las peculiares tretas y artimañas de la pareja protagonista.

En su reparto destaca la labor y presencia de Ewan McGregor (La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma, Tocando el viento, La sombra de la noche, Jack el cazagigantes, Trainspotting, Lo imposible) y Colin Farell (Cuento de invierno), encarnando a los dos protagonistas, confeccionando dos personajes que se complementan en ideas y actos. Juntos consiguen quitar peso a diversas situaciones y aportar ligeros toques de humor e ironía a una trama en la que Woody Allen ahonda en las pretensiones y sensaciones de los personajes de una forma notoria.

El director consigue manejar el suspense y ofrecer un tratamiento llevadero a una historia que podría haber resultado densa en otras manos. Demuestra su capacidad y manejo del suspense en los momentos necesarios, manteniendo  la atención del espectador por el desarrollo de los acontecimientos. Trata temas habituales en su obra y consigue ofrecer un relato atractivo e interesante, donde deja claro sus ideas sobre los temas mencionados con anterioridad: la muerte, el crimen, la culpa, la familia y el factor suerte.

El sueño de Casandra, deja claro que los sueños, sueños son y que en ocasiones es mejor que se queden en nuestra mente, sin traspasar la barrera de la ilusión. Una película, en apariencia, sencilla, que refleja con solvencia diversos temas éticos de interés. Personalmente, creo que Woody Allen, sigue demostrando que está en forma y El sueño de Casandra es una prueba de ello.





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