14 mar. 2016



Capaz de todo

Convencional comedia dramática que se apoya en la soberbia presencia e interpretación de Meryl Streep (La dama de hierro, Los puentes de Madison), para desarrollar la historia de una mujer que lo abandonó todo para dedicarse a su pasión, la música.

Nueva demostración de la versatilidad de su intérprete protagonista para cambiar de un registro a otro y ofrecer un trabajo variado e interesante, dejando claro que, como la propia protagonista, no hay edad ni género a la hora de sentir pasión por una profesión.

La película se apoya en un argumento previsible y plagado de tópicos, con los que realiza una particular crítica del mundo en el que se apoya la sociedad, con la figura materna condenada a hacerse cargo del clan familiar. Ricky rompe los esquemas y apuesta con valor por su pasión, rompe parcialmente los esquemas y explota una seria de ideas de interés para ofrecer momentos cómicos que ayudan a despertar la simpatía del espectador.

Tiene un desarrollo dinámico y evidente, dejando claro la dirección que va a tomar el proyecto progresivamente. Es el típico relato plagado de buenas intenciones que deja buen sabor de boca en el espectador. No es una maravilla artística, ni pretende serlo. El punto fuerte de la película radica en la soberbia interpretación de Meryl Streep, demostrando que cuando hay talento no importa la edad ni el sexo. Muchas productoras cierran las puertas a actrices que sobrepasan cierta edad, pero aquí tenemos a una poderosa, Meryl Streep, capaz de darlo todo en un papel como éste. La intérprete consigue emocionar y llegar al espectador, cantando canciones de lo más variadas, trasmitiendo todo tipo de emociones y sensaciones, algo que está al alcance de muy pocos.

Gamberra, simpática, emotiva, Meryl tira de su amplio repertorio interpretativo para llevar la película a buen puerto. La historia que cuenta posee diversos puntos de interés y, desde su convencionalismo, resulta altamente satisfactoria.

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