11 mar. 2016

Rocky IV (1985)



Batalla de colosos

Cuarta entrega de la franquicia del potro italiano, que vuelve a estar escrita y dirigida por su protagonista absoluto, Sylvester Stallone (Rocky, Rocky II y Rocky III), apostando por un relato sencillo, eficaz y directo, en el que presenta un nuevo y poderoso oponente para Rocky Balboa, encarnado por todo un portento físico, Dolph Lundgren.

Posiblemente, con esta cuarta entrega nos encontremos ante uno de los argumentos más endebles y sencillos de toda la franquicia, pero al mismo tiempo, una de las partes más intensas y directas, con uno de los rivales que más ha podido impactar a los seguidores de Rocky, el descomunal y aterrador, Ivan Drago. Un boxeador llegado desde el frío, con el que Stallone, se atreve a presentar la eterna guerra fría existente entre América y la Unión Soviética.

Nos encontramos ante una de las entregas con menos diálogos de la franquicia, un gancho directo al espectador que contempla como Stallone, presenta a una autentica máquina de golpear y aplastar oponentes, dejando patente el riesgo al que debe hacer frente Rocky.

La película cuenta con numerosas canciones pegadizas que acompañan las imágenes del rodaje, como si Stallone se hubiera volcado en unir una sucesión de videoclips donde poner de manifiesto los sentimientos y sensaciones de los personajes principales, junto con los habituales entrenamientos. En este aspecto, merece la pena destacar que en esta cuarta entrega no hay rastro de la partitura creada por Bill Conti para Rocky, haciendo que gran parte de la película esté acompañada por diversas canciones pegadizas.

Vuelve a contar con gran parte del reparto visto en entregas anteriores, destacando la labor de Carl Weathers, Burt Young, Talia Shire y Tony Burton, acompañados por el emergente y notable, Dolph Lundgren, un autentico descubrimiento que Stallone sabe explotar al máximo, creando el perfil de un gran oponente para Rocky. Como anécdota, merece la pena destacar la presencia de la que fuera mujer de Sylvester Stallone, la escultural, Brigitte Nielsen.

La trama argumental, vuelve a golpear a Rocky, despertando sus temores y sus ansias de venganza, convirtiendo el combate frente a Iván Drago, en un autentico reto personal, con el que también se desarrolla un enfrentamiento entre naciones e ideologías. En este sentido, no solo hablamos de capitalismo frente a comunismo, sino que también se aprecia la diferente forma de afrontar un deporte como el boxeo, con sustancias dopantes, por un lado, y con sacrificio, esfuerzo y duro entrenamiento, por otro lado.

Resulta curioso, como a partir de un argumento tan sumamente sencillo, Sylvester Stallone, es capaz de despertar las emociones y sentimientos del espectador, al tiempo que trasmite y pone de manifiesto diversas ideas a tener en cuenta.

Puede que Rocky IV, no sea perfecta ni mucho menos, pero presenta y desarrolla diversos puntos de interés, despertando la naturaleza más salvaje e intensa del espectador y del propio Rocky. Una de esas películas que rebosa intensidad, emoción y poderío, convirtiéndose en la más visceral y contundente de la franquicia, logrando poner en pie al propio espectador.




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