5 abr. 2016

Juego sucio en Panamá (1975)


Buena jugada

Peculiar y poco conocida producción española que desarrolla una trama magnética e intrigante alrededor de un escritor, venido a menos, decidido a perder la vida de una extraña forma. Decide poner su vida en juego en una partida de póquer en la que marca una carta con la que invita a sus rivales a ganar el dinero perdido, sólo deben hacer una cosa, acabar con su vida, abriendo de esta manera una peculiar caza y baile de traiciones.

Toma las riendas de la dirección, Tulio Demicheli (Ricco, ajuste de cuentas), sacando el máximo partido de los elementos que dispone, desarrollando una trama que, desde un primer momento, resulta atractiva para el espectador.

La película presenta las características habituales del cine de los años 70: música, vestuario, estilo visual, formando parte de una película que presenta y deja claros síntomas de pequeña producción con unas discretas e incluso irrisorias interpretaciones, entre las que podemos destacar la presencia de un clásico del cine dorado de Hollywood, Mickey Rooney (Noche en el museo, Forja de hombres). Parte de una premisa llamativa y original, ofreciendo un desarrollo que mantiene el interés del espectador en todo momento, dando paso a una trama donde nada es lo que parece y las traiciones se convierten en el motor de una trama que funciona.

Hay espacio para revelaciones y sorpresas que llegan a confundir al espectador, acabando con una jugada maestra con la que el director consigue ganar una partida donde pocos, incluido el que escribe esta crítica, apostaban porque Juego sucio en Panamá fuese una película buena. Esto demuestra que no podemos ponernos a ver una película con prejuicios y que hay que estar dispuestos a dejarnos sorprender.



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