30 abr. 2016

La niebla (The fog) (1980)


El terror no tiene forma

Notable e inteligente demostración del empleo de los elementos en un relato escrito, dirigido y confeccionado por un notable, John Carpenter (Asalto a la comisaría del distrito 13. Alguien me está espiando, La noche de Halloween), desarrollando una historia de terror magnética y sugerente, atrapando al espectador en una poderosa y densa niebla que esconde diversos misterios y maldiciones.

Carpenter, se viste de gala y emplea los elementos de los que dispone para sacar el máximo partido a un relato atractivo y sugerente en el que consigue manejar el suspense, el terror y la sensación de peligro constante, con la presencia de un elemento habitual en la vida cotidiana, La niebla.

Desde la sencillez y apoyándose en un soberbio trabajo de ambientación, va dando forma a un peligro y sensación de incomodidad constante, ofreciendo pistas e indicios de lo que conduce a la niebla al pueblo costero. El director convierte algo normal y cotidiano, en algo peligroso y agobiante, potenciando la sensación de incomodidad y terror propio, empleando y realizando guiños a su propio cine, sea este el caso de Asalto a la comisaria del distrito 13 y a clásicos como, La noche de los muertos vivientes.

Ofrece encuadres de cámara sencillos al tiempo que estilizados, para dar un toque de suspense y terror constante, con el tradicional aroma a cine de terror de los 70. Como viene siendo habitual en su cine, John Carpenter, compone y emplea su propia banda sonora, convirtiendo el sonido de dos sencillas teclas en un motor poderoso para el terror y el suspense que rodea a la trama.

Regala momentos de puro cine de terror, acompañados por buenas dosis de suspense y tensión con los que mantiene la atención del espectador en todo momento. No cuenta con grandes interpretaciones, pero consigue sacar el máximo partido a la labor de todo el reparto, destacando la labor y presencia de dos mujeres de la misma sangre como Janet Leigh (Psicosis, Sed de mal) y Jamie Lee Curtis (Llamadas de terror, La noche de Halloween, El tren del terror), en un reclamo comercial interesante, reuniendo en una misma película a madre e hija.

El equipo técnico confecciona y elabora unos efectos artesanales con los que consigue dar credibilidad a la amenaza constante de La niebla, convirtiéndola en el autentico protagonista del relato. Carpenter, consigue ofrecer imágenes verdaderamente inquietantes y trasmite con inteligencia el riesgo que supone la extraña presencia de la niebla, confeccionando un relato de terror altamente recomendable.

En resumidas cuentas, La niebla de John Carpenter, se convierte en una notable y sugerente producción de terror y suspense, que logra sorprender gratamente y dejar un buen recuerdo.




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