24 abr. 2016


Mundo muy perro

Poderosa e incómoda producción británica dirigida, con osadía, por Sam Peckinpah (Grupo salvajeClave: OmegaLa huidaDuelo en alta sierraQuiero la cabeza de Alfredo GarcíaLos aristócratas del crimenConvoyPat Garrett y Billy el niñoLa cruz de hierroEl rey del rodeoMayor Dundee), desarrollando la historia de una pareja que se traslada a vivir a un pueblo, en el que sus habitantes no los reciben con total cordialidad.

Presenta un argumento sencillo y previsible, explotando ideas y temáticas habituales en el cine de los años 70, plagando el relato de situaciones incómodas, en las que se desarrolla, progresivamente, un ambiente hostil, incomodo y cargado que termina de explotar en un baño de violencia y sangre, donde todo vale para quedar por encima del resto.

Tiene un desarrollo pausado pero contundente, cada paso conduce a otro que lo supera en nivel, una escalada hacia el odio, envidias y rencores que tiene en la cima un apoteósico relato de violencia, donde podemos destacar la labor y presencia del pequeño, Dustin Hoffman (Cowboy de medianoche, El graduado), haciéndose grande en un papel digno de mención.

Relato incomodo, violento, presentado por su director sin contemplaciones y sin tapujos hacia el espectador, empleando sus habituales movimientos de cámara lenta, empleados para potenciar la intensidad y la violencia de cada momento presentado.


Perros de paja, queda como un relato incómodo, difícil de digerir, pero que no se aleja de la realidad de un mundo toxico y enfermizo donde todo vale.



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