3 abr. 2016


Para echar el freno

Producción de claro corte televisivo, pensada y creada para el lucimiento de sus estrellas protagonistas, Dolph Lundgren (Soldado universal, Rocky IV) y Tony Jaa (Thai dragon, Fust furious 7), en una historia sobre el tráfico de mujeres que les permitirá ofrecer toda una galería de golpes.

Típico producto de acción de baja calidad, donde todo se ajusta a los esquemas del cine tradicional de acción, aportando diversos puntos de interés, como una temática hacia un cine de denuncia, sin llegar a ser demasiado profundo. La premisa sirve de excusa perfecta para ofrecer numerosos enfrentamientos armados, donde las capacidades para la lucha, se convierten en el gran atractivo del relato.

En el reparto podemos encontrar a un secundario de lujo venido a menos, Ron Perlman (En tiempo de brujas, Bunraku), que explota al máximo su capacidad para resultar odioso, en un personaje apoyado en los cánones habituales de este tipo de producciones.

La película deja muestra de su baja calidad en el desarrollo inconexo de algunas situaciones y combates, echando a perder lo que podría haber sido una buena película de acción y denuncia. La calidad técnica e interpretativa deja mucho que desear y deja claro que nos encontramos ante un producto televisivo de fácil consumo y fácil olvido.

Dolph Lundgren explota el renacer de su fama, gracias a la película de Sylvester Stallone, Los mercenarios, y vuelve a ganarse el sueldo, protagonizando películas de bajo presupuesto como ésta. Tony Jaa se suma al carro, porque las franquicias de Thai Dragon y Ong bak, empiezan a no dar beneficios económicos y aprovecha sus habilidades para el combate, para intentar hacerse hueco en el cine de acción de Hollywood. La participación de ambos, sirve como reclamo comercial y añade emoción a los enfrentamientos de lucha que protagonizan, aunque da la sensación de que el amigo Dolph no está para esos trotes.

Una película para pasar el rato y no comerse mucho la cabeza, dejándonos llevar por el sonido de las pistolas, las balas y las explosiones, en algo intrascendente y prescindible.






0 comentarios :

Publicar un comentario