8 abr. 2016

Valkiria (Valkyrie) (2008)


Cita con la historia

Interesante recreación de una de las misiones más complicadas de la historia de la segunda guerra mundial, el asesinato y eliminación del dictador, Adolf Hitler, en una película dirigida con elegancia y maestría por Bryan Signer (Sospechosos habituales, X-men), apoyándose en un reparto de notorios intérpretes.

Los responsables de la película apuestan por un desarrollo pausado y meticuloso de la puesta en marcha de una complicada misión, despertando la atención del espectador desde un primer momento, puesto que la esencia de la historia ya posee su propio interés.

Bryan Signer recrea cuidadosamente cada detalle, ofreciendo una trama magnetica y atractiva, presentando un elaborado estilo visual, donde la fotografía y el vestuario consiguen trasladar al espectador a otro tiempo. La película está basada en hechos reales y recoge, de una forma sólida, la puesta en marcha y proceso de una complicada misión que podía haber cambiado los hechos históricos de la segunda guerra mundial.

Cuenta con un reparto plagado de intérpretes de renombre como Kenneth Branagh (Frankenstein de Mary Shelley, Morir todavía); Terence Stamp (El coleccionista); Tom Wilkinson(La conspiración, Belle, El llanero solitario, El gran hotel Budapest); con un correcto, Tom Cruise (Misión imposible:Protocolo fantasma) a la cabeza de la misión, encarnando al Coronel Claus von Stauffenberg, principal responsable de la puesta en marcha de la operación Valkiria. Cruise ofrece una interpretación sólida y merece la pena destacar su asombroso parecido con el personaje real.

La película ofrece un desarrollo nítido y claro del proceso llevado a cabo, abusando en exceso de la peculiar lesión sufrida por el personaje protagonista. Bryan Signer se empeña en jugar con el parche y el ojo postizo del protagonista constantemente, llegando a ofrecer situaciones absurdas. Mención especial para una escena en la que se utiliza el ojo para contactar con un compañero de misión, dejando el ojo entre los hielos de una bebida, lo que resta fiabilidad en lo referente al rigor histórico. Un rigor histórico que se convierte en un arma de doble filo para la propia película puesto que lo mismo que despierta el interés del espectador, también puede jugar en contra de la misma al quedar claro cuál será el desenlace. A pesar de este pequeño detalle, la película funciona y resulta una correcta recreación de los hechos.


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