14 may. 2016


Sencilla y eficaz

Interesante y atractiva propuesta dirigida con solvencia por André De Coth (El espía de dos cabezas), en una película apoyada en una premisa sencilla y efectiva donde un grupo de malhechores toman un poblado remoto donde sólo uno de los habitantes les planta cara.

Cuenta con una fotografía cuidada y exquisita rodada en blanco y negro, captando la esencia de los clásicos del cine dorado de Hollywood, donde podemos disfrutar de la presencia e interpretaciones de dos grandes como, Robert Ryan (Acción ejecutiva, Doce del patíbulo, Grupo salvaje) y Burl Ives (La gata sobre el tejado de Zinc), convirtiéndose en el núcleo de un relato donde se disfruta de un paisaje estupendo, donde la nieve y el frío se convierten en condicionantes de la trama.

Cuenta con un argumento sencillo e interesante, con el que consigue mantener la atención del espectador en todo momento, ofreciendo un desarrollo coherente y acorde con la realidad, donde se puede comprobar la fatalidad del frío de la montaña. El director regala y plasma una serie de imágenes hipnotizadoras y cautivadoras con el paseo por las montañas cubiertas de nieve, donde los caballos deben esforzarse al máximo para avanzar.


Recoge una idea sencilla y plasma la eterna batalla de confrontación entre el bien y el mal, dejando espacio para la redención y la consolidación personal. Notable y satisfactorio trabajo que no decepciona.

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