7 may. 2016


Suave que viene fuerte

Nueva colaboración conjunta entre el director Antoine Fuqua (Objetivo: la Casa blanca, Asesinos de reemplazo, El rey Arturo, Lágrimas del sol, Shooter: el tirador, Día de entrenamiento, Los amos de Brooklyn) y el intérprete Denzel Washington, después de su trabajo en la notable Training day que le valiera al intérprete para alzarse merecidamente con el Oscar. 

En esta ocasión, Fuqua, después de algunos tropiezos de crítica y público, vuelve al género de acción arropado por su actor fetiche, logrando crear un proyecto simple pero solvente, recordando que sabe lo que hace en cuanto a acción se refiere.
La película presenta la historia de un hombre extraño que intenta alejarse del pasado, pero las difíciles circunstancias de una joven, le llevan a retomar la justicia por su cuenta, sacando a la luz su capacidad para el combate y la estrategia. Fuqua, distribuye la acción de forma gradual, presentando a los personajes y su situación  paulatinamente, creando un universo sencillo donde el mal y el bien quedan bien diferenciados. Logra crear personajes que conquistan al espectador, gracias a su situación y carisma, un punto donde destaca la enorme presencia de Denzel Washington, capaz de dar su toque personal a cada personaje, con su elegancia, logrando llevarse al espectador al bolsillo.

El argumento peca de sencillo y de visto en muchas ocasiones, pero se nota la mano de Fuqua en la dirección, otorgando a la trama de personalidad propia, cuidando los detalles técnicos con una fotografía y estilismo plausibles. Logra jugar con los tiempos en las secuencias de acción, aportando intensidad y violencia en su justa medida, haciendo que el espectador disfrute.

El relato presenta paulatinamente el comportamiento del personaje interpretado por Denzel, destapando datos de su pasado y haciendo comprensible la situación y capacidad técnica que posee el personaje a la hora de desenvolverse en determinadas situaciones de tensión. Las diferentes historias que van presentándose, con los correspondientes personajes, sirven para dar forma a todo el relato y rellenarlo, recordando a la serie televisiva en la que está basada, respetando de alguna manera los orígenes de la misma.

La película se disfruta de principio a fin, se sigue con facilidad, gracias en parte a la labor de Denzel que hace fácil lo difícil, logrando aportar y transmitir aspectos dramáticos al personaje que interpreta, gracias a su gran labor como interprete. Sin él la película hubiera sido una más de Charles Bronson, pero Denzel sabe darle profundidad a todo lo que hace.

En resumidas cuentas, El protector, protagonizada por Denzel Washington, no ofrece nada nuevo en el género de la acción, pero lo que da, es una nueva lección de cómo hacer bien las cosas. Una película totalmente recomendable, que no decepciona.



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