24 may. 2016


Buen cine plagado de buenas intenciones

Crudo y esperanzador relato ubicado en las favelas de Brasil, donde tres jóvenes muchachos lucharán por sus principios y creencias, olvidando las necesidades y sufrimientos por los que deberán pasar.


El aclamado director de Billy Elliot, Stephen Daldry (Las horas, El lector), desarrolla un argumento atractivo que logra captar la atención del espectador desde un comienzo, logrando ubicar la trama en una de las regiones más pobres y maltratadas del mundo, donde los niños deben trabajar y esforzarse perdiendo su juventud para sacar adelante sus vidas.


Una película que reúne aventuras, acertijos, la crudeza de la vida y todo un alegato a la felicidad y la lucha personal por el crecimiento personal. Puede que sea una versión edulcorada de la situación real, pero se disfruta en todo momento. Ofrece numerosos momentos de emoción, toda una serie de aventuras que deben vivir los protagonistas para resolver un tema que está por encima de sus posibilidades y conocimientos, una gran aventura donde crecer como personas y con la que ganarse algo más que su propio respeto. Todo un ejemplo de lucha y superación, digna de verse.


Los responsables de la película no dejan que ésta caiga en la lágrima fácil y apuestan por un relato de misterio y aventuras que entretiene y mantiene al espectador expectante por ver que ocurrirá en cada instante. Todo un acierto puesto que no deja espacio para el aburrimiento y siempre ofrece cosas para pensar y analizar. El trío protagonista hace bien su labor y conquista al espectador con su carisma, empalizando con él y haciéndole partícipe de toda una aventura repleta de emociones y riesgos, donde lucharan por sus vidas y las de todo un país atormentado por el abuso de poder.


Como anécdota, merece la pena destacar la presencia y participación en este proyecto de veteranos intérpretes de renombre como Martin Sheen (Apocalypse now, La muchacha del sendero, Sombras en el silencio), acompañado por una joven promesa como, Roney Mara (La red social, Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, Carol).


La película cuenta con una banda sonora alegre y dinámica, plagada de diversos ritmos que acentúan y potencian el ritmo trepidante y la vitalidad con la que los muchachos afrontan las dificultades. Es un canto a la libertad ilusionante, puede que algunas de las soluciones que encuentran los muchachos, resulten inverosímiles, pero ahí es donde aparece la magia del cine, donde todo es posible.


Se deja ver con facilidad y se disfruta en todos los aspectos, todo un viaje esperanzador que sirve para llenar de ilusión la vida de las personas, no decepciona y es todo un ejemplo de entretenimiento de calidad. Buen cine plagado de buenas intenciones. Merece ser vista.









1 comentario :

  1. Leída la crítica coincido con lo que aquí expones de esta peli que creo ya tiene un par de añitos. La disfruté en sala grande un par de veces y aunque no ha pasado de actualidad (tristemente) está muy bien traída por los momentos en los que vive Brasil y sus acontecimientos deportivos, que procuran mirar al otro lado cuando la misma basura (Trash) va de su propia mano. Gracias Jon San Jose. Salu2 a to2.

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