26 sept. 2016


Ofrece lo que promete

El que fuera uno de los grandes representantes del cine italiano de terror Giallo, Mario Bava (Shock, La muchacha que sabía demasiado, Un hacha para la luna de miel, Semáforo rojo, Cinco muñecas para la luna de agosto, El diablo se lleva los muertos, Terror en el espacio, Seis mujeres para el asesino, La máscara del demonio, Las tres caras del miedo, El cuerpo y el látigo), filma un guion propio construido con ayuda de diversos colaboradores, creando una historia de crímenes y asesinatos donde los intereses de los habitantes de un pueblo darán paso a una oleada de crímenes y violencia inusitados.

La película tiene un punto de partida atractivo e interesante que le permite a Mario Bava dar rienda suelta a todo tipo de asesinatos y crímenes, apoyándose en un argumento llamativo que capta la atención del espectador desde el primer momento.

La calidad técnica e interpretativa de la película no resultan ser los puntos fuertes de la función, ofreciendo un aspecto visual descuidado y unas interpretaciones que pueden resultar lamentables. Mención especial merece una de las féminas del reparto que luce muy buen cuerpo, pero pocas dotes interpretativas.

Sigue los esquemas habituales del Giallo italiano, ofreciendo numerosas secuencias violentas de asesinatos, donde la sangre inunda la pantalla y donde los sospechosos pasarán a ser víctimas hasta alcanzar un sorprendente desenlace. Ofrece una amplia galería de personajes con diferentes intereses enfrentados con los que potenciar las sospechas y los recelos, manteniendo la atención del espectador en cada detalle.

Mario Bava maneja los elementos y juega con una violencia explícita e incómoda, con la que potenciar la tensión y el suspense. Apuesta por ofrecer numerosos giros de guion que descolocan, ofreciendo un camino plagado de crimen y violencia hasta llegar a su conclusión.

Tengo que decir, que si bien tiene un inicio prometedor, el desarrollo del mismo resulta torpe y termina por defraudar con su desenlace. En su afán por sorprender, el director se deja llevar por el entusiasmo de violencia, ofreciendo un desenlace sorprendente al tiempo que insólito. Habrá gente que le guste, pero a mí, personalmente, me defraudó. Tuve la sensación de que era rizar demasiado el rizo, tanto que estropea el conjunto.

En resumidas cuentas, y perdonando algunas licencias argumentales, Bahía de sangre recoge la esencia del Giallo italiano, con un hilo argumental interesante y con una buena y atractiva oleada de crímenes, pero en su afán de sorprender al espectador, puede llegar a resultar una obra pretenciosa e irregular.





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