29 nov. 2016

Dementia (1955)



Enfermiza y arriesgada obra de culto

Extraño e inquietante viaje a la oscuridad de la mente a través del mundo de los sueños en un trabajo atípico. John Parker dirige una película apoyada en un guion propio, donde adentra al espectador en un mundo de pesadilla de terror.

La historia se presenta por un misterioso narrador en un denso y oscuro blanco y negro, con el que el creador del relato da paso a una ficción que viaja por la realidad de la protagonista a través del mundo de los sueños. Una pesadilla que se desarrolla en una especie de experimento personal, donde Parker apuesta por tramos de, por llamarlo de alguna manera, cine mudo, donde casi no hay espacio para el diálogo.

El director logra crear una atmósfera incómoda constante, empleando para ello diversas secuencias pesadillescas, donde la realidad y el sueño se mezclan, logrando presentar, con nitidez, ciertas vivencias personales de la protagonista. Cuenta con una banda sonora desasosegante e incómoda, consiguiendo estar a la altura de lo que ofrece el relato pesadillesco de Parker. Es una película que podríamos denominar experimental y alejada de los tópicos, que logra dejar una sensación extraña en el espectador.

Puede confundir y resultar un viaje a la mente un tanto confuso y parsimonioso, pero no deja indiferente. Es ese tipo de productos que poseen un encanto especial. Dementia se convertiría, con el paso del tiempo, en la única película como director de John Parker, y en toda una obra de culto original e inconformista. Recomendable para aquéllos que busquen algo diferente.


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