22 dic. 2016


No estamos lokos, sabemos lo que queremos

Atractiva y llamativa adaptación moderna de uno de los grandes autores de la literatura, Edgar Allan Poe, basándose en uno de sus relatos titulado "El sistema del doctor Tarr y el profesor Fether".
Atrevida y arriesgada producción que va contracorriente y apuesta por volver a los clásicos del terror, a su estilo visual y encanto particular, apoyándose en una garantía de éxito, Edgar Allan Poe, y en un notable reparto.


El interesante director, Brad Anderson (Almost human, La última llamada, Transsiberian, El maquinista, Sesión 9), se rodea de un reparto excepcional, logrando ofrecer un trabajo sobrio y sólido que llega a resultar digno de mención, llegando a estar a la altura de los grandes clásicos del género. Presenta a un joven médico que empieza a trabajar en un manicomio para estudiar los métodos del prestigioso doctor y director del centro que apuesta por hacer que los enfermos hagan vida común con los empleados. 


Cuenta con una cuidada fotografía, oscura y densa, acompañada por la habitual niebla de este tipo de relatos, logrando dotar a la película del estilo visual esperado. Resulta inevitable encontrar paralelismos y similitudes con producciones ubicadas en centros hospitalarios para enfermos mentales e inadaptados sociales, haciendo que sea inevitable recordar títulos, como: Alguien voló sobre el nido del cuco, El asilo del terror, Cocoon, Despertares, Quills, El internado, La maldición de Rookford, Doce monos, Internados, Inocencia interrumpida e incluso la segunda temporada de la serie de televisión, American Horror Story: Asylum.


El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones, pero que consigue sorprender inesperadamente. Ofrece numerosas lecturas alrededor de los límites de la razón y la cordura, dando paso a un divertido y apasionante juego donde nada ni nadie es lo que parece. Todo el reparto está a la altura de lo que exige la obra, llegando a ofrecer un notable trabajo conjunto.


Resulta difícil destacar la labor de un solo intérprete, puesto que cada uno de ellos pone su granito de arena para dar forma a este extraño y satisfactorio experimento. Se aprecia el esfuerzo puesto por los responsables de la película en cuidar el aspecto técnico y visual, logrando ofrecer un trabajo serio y satisfactorio. Esperemos que después de este trabajo lleguen otros similares que posean la misma calidad técnica.


En resumidas cuentas, Asylum: el experimento, queda como un viaje a los límites de la locura que ofrece numerosas lecturas a tener en cuenta y que, hasta el último momento, deja espacio para sorpresas interesantes.



4 comentarios :

  1. Soy una gran fan de Allan Poe, y la película no me defrauda en nada. Muy buena crítica. Lyd Cat

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  2. Esta película es una joya en todo sentido, ambientación, actuación, banda sonora, fotografía... En fin, a pesar de que es cierto que comparte mucho con las de su temática de psiquiátricos, el giro final es todo un jaque mate al espectador, tal como lo expresa Silas Lamb en el juego final de ajedrez. Llama la atención que Ben Kingsley actúa también en Shutter Island y es invetable hacer una comparación de las situaciones. Muy buena crítica, Jon, gracias.

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    1. Tuvo poca promoción a mi parecer, pero eso no le resta valores. Muy buena y muy interesante propuesta. Gracias por la visita y por dejar tu comentario, vuelve cuando lo desees.

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  3. La película está muy bien la verdad, goza de una buena ambientación y fotografía muy correctas. La ubicación del sanatorio es inmejorable, alejada de la civilización lo que deja ver el abandono de los pacientes, mal vistos y olvidados en muchos casos.
    El elenco protagonista está muy bien y sin llegar a ser tampoco brillantes al menos están correctos en sus roles.
    Todo ello en conjunto hacen que sea un producto entretenido y de amena visualización, hasta el punto que se me llegó a hacer algo corta la duración.
    Jufer.

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