13 dic. 2016


Ofrece lo que promete

El guionista, director y uno de los grandes representantes del cine italiano de terror y suspense de los años 70, Mario Bava (Shock, La muchacha que sabía demasiado, Un hacha para la luna de miel, Bahía de sangre, Semáforo rojo, Cinco muñecas para la luna de Agosto, El diablo se lleva los muertos, Terror en el espacio, La máscara del demonio, Las tres caras del miedo, El cuerpo y el látigo), desarrolla una historia de intereses, celos, envidias y asesinatos que se dan en una casa de modelos.

El director y creador de la historia apuesta por un relato sencillo y efectivo, sentando las bases de lo que más tarde se conocería como un género propio, el Giallo, desarrollando una trama plagada de asesinatos y misterios, en la que se sucederán lo brutales crímenes de lo que parece un asesino en serie. Una oleada de asesinatos de mujeres que levantará las sospechas de todos los que tienen posible relación con ellas directa o indirectamente.

Todo fluye con relativo dinamismo y el director se deja llevar por su particular entusiasmo por el crimen, regalando y ofreciendo a sus seguidores buenas dosis de sangre, tensión y brutalidad, apoyándose en un argumento que se antoja simplista. En este caso, tenemos de por medio el diario de una de las victimas, que parece contener más de un secreto, y que puede ser el móvil del crimen, muchos personajes desean hacerse con él, lo cual les convierte en sospechosos.

Mario Bava, genera una atmósfera cuidada e idónea para el relato que desarrolla, consiguiendo ofrecer un trabajo notable, lleno de tonalidades oscuras acompañadas por colores vivos, donde el rojo y el verde destacan por encima del resto; un juego de miradas con el diario siendo el centro de atención de todos; el juego de luces generando una atmósfera gótica envolvente, es sensacional. Me hubiera gustado que se desarrollara más lo que cada uno de los personajes tiene que ocultar, pero llega un punto en el que se olvida de la investigación para hacernos partícipes de los movimientos e intereses del asesino. A pesar de conocer la identidad del asesino, la historia no pierde interés.

Llega un momento en el que el director, deja de sugerir y apuesta por una oleada de crímenes excesiva, llegando a caer en lo reiterativo, con la puesta en marcha y presentación de algunos asesinatos que llegan a resultar torpes y carentes de lógica. Juega a imitar al maestro del suspense, Alfred Hitchcock (La soga, Crimen perfecto, Falso culpable), apreciándose claros guiños y referencias a algunas de sus obras maestras, como: Psicosis, Crimen perfecto y Vértigo, alcanzando un desenlace que logra sorprender y dejar buenas sensaciones.

En resumidas cuentas, Seis mujeres para el asesino, hace honor a su título y ofrece lo que se espera de ella, llegando a resultar agradablemente satisfactoria.

0 comentarios :

Publicar un comentario