23 ene. 2017


El eterno mal 

 Interesante y atractiva propuesta del cine de terror, presentando la historia real de un peculiar experimento relacionado con los extraños sucesos que padece una joven. 

El estigma del mal no cuenta nada nuevo en lo referente a exorcismos y experimentos relacionados con lo paranormal, recordando en muchos momentos a lo visto en películas, como El exorcista, El exorcista II: El hereje, El exorcista III, Las dos vidas de Audrey Rose, El ente, Posesión infernal, Stigmata, El exorcista: El comienzo, Insidious, Insidious: Capítulo 2, Insidious: Capítulo 3, Todavía estamos aquí, Sinister, La semilla del mal, El último exorcismo, Profecía diabólica, El rito, La casa del diablo, El origen del mal, Exorcismo en Georgia, Líbranos del mal, Ouija, La posesión, Expediente Warren: The conjuring, Silencio desde el mal Expediente Warren: Caso Einfield, y otras similares, pero los responsables de la película consiguen confeccionar un relato atractivo, apoyado en una buena ambientación y fotografía.  

Uno de los puntos fuertes de la película reside en el empeño y dedicación llevada a cabo por los responsables de la misma, para dotarla de un tono que traslade y ubique al espectador en la época en la que se produjeron los acontecimientos presentados. El director John Pogue, se apoya en un acertado y cuidado tratamiento de la imagen, apostando por la tradicional idea del reportaje falso, con el que intenta presentar y desarrollar los hechos paranormales ocurridos durante el experimento real. Como suele ocurrir en estas películas basadas en hechos reales, se aprecian ciertas licencias y excesos empleados para potenciar las situaciones de tensión y terror, restando credibilidad al conjunto del relato.  

Ofrece buenos momentos de tensión y suspense, combinados con buenas dosis de terror puntual, apoyado en un notable manejo detrás de las cámaras de su director, logrando el efecto deseado en el espectador. Ciertas situaciones que presenta el relato resultan forzadas y un tanto confusas, sobre todo en determinados momentos en los que el director apuesta por el empleo de: a cámara en mano, llegando a marear al espectador. El argumento presenta diversos puntos de interés atractivos para los amantes del terror y lo paranormal, pero cae en el error de presentar situaciones que no alcanzan un desarrollo completo, consiguiendo un desenlace que deja muchas cuestiones en el aire. 

El estigma del mal se convierte en una buena forma de trasladar el terror con una correcta película que cuida el estilo visual y ofrece buenos momentos de tensión y suspense. No llega a ofrecer nada nuevo, pero consigue cumplir con su propósito.  

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