2 ene. 2017


Decepcionante

Nos encontramos ante una de esas producciones de finales de los años 80 y principios de los 90, donde se realizaba un tipo de cine desenfadado y entrañable en el que se buscaba el entretenimiento del espectador, apoyándose en todo tipo de relatos en los que se mezclaban la aventura y el humor. En este caso, House, una casa alucinante, presenta la historia de un famoso escritor que tras la desaparición misteriosa de su hijo después de visitar la casa de su tía, decide instalarse en el lugar para encontrar inspiración y respuestas a la desaparición del pequeño.

El estilo visual y el nivel interpretativo que ofrecen los integrantes del reparto colocan a la película en la categoría de producción floja y desenfadada, donde se pretendía ofrecer instantes de terror combinados con humor de una forma dinámica, algo que, en realidad, no se consigue en ningún momento. Los responsables de la película debieron pasarlo bien organizando todo los sucesos extraños que ocurren en la casa, pero lo cierto es que el paso del tiempo deja en mal lugar a la película.

Posiblemente muchos de los jóvenes que vieron películas del videoclub la recuerden con añoranza y como una buena combinación de terror y humor, pero lo cierto es que me ha resultado muy irregular, sin quedar claro hacia dónde va el argumento en ningún momento, ofreciendo una combinación absurda entre situaciones del mundo real y del mundo imaginario.

Como ya mencionaba anteriormente, no cuenta con unas grandes interpretaciones. De hecho, pueden llegar a resultar bochornosas y lamentables. Uno de los atractivos de la película reside, en gran medida, en el empleo de unos efectos artesanales donde se aprecia notablemente el empleo de maquetas y criaturas creadas a base de goma y silicona.

El director, Steve Miner (Mandíbulas, Viernes 13. 2ª parte, Viernes 13. 3ª parte, Eternamente joven, Halloween: H20. Veinte años después, Warlock), cae en la reiteración de ideas y situaciones, haciendo que todo resulte monótono y pesado, destacando la insistencia en los relatos bélicos que intenta desarrollar el escritor protagonista, algo que resta interés y fluidez a los acontecimientos que se dan en la casa.

En resumidas cuentas y tirando de mi criterio personal, debo decir que House una casa alucinante, es de todo menos alucinante. Digamos que me ha resultado pesada y, por momentos, aburrida, así que evitaré caer en un futuro en la misma trampa. Seguro que tiene sus seguidores y defensores, pero digamos que yo no me encuentro entre sus filas.
 Resultado de imagen de House: Ding Dong, You're Dead gif

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