22 ene. 2017

Hipocresía y redención


"Amel"

A estas alturas, no creo que esto que voy a decir ahora vaya a sorprender a nadie, la vida da muchas vueltas y si no, que se lo digan al intérprete (Hamlet, el honor de la venganza, Arma letal, Vacaciones en el infierno, Mad Max, Al límite, Payback, El castor, Cuando éramos soldados, Machete kills) y director (El hombre sin rostro, La pasión de Cristo, Apocalypto, Hasta el último hombre), Mel Gibson, toda una estrella del cine de acción y flamante ganador del Oscar por su labor detrás y delante de las cámaras en Braveheart, ha visto como su estrella y presencia en el mundo cinematográfico de Hollywood, ha sido ensombrecida por numerosos escándalos que le han hecho perder parte de su capacidad económica para desarrollar sus propios proyectos.

Muchos de los responsables de las productoras y del mundillo de Hollywood, se han dedicado a realizar críticas sobre los comportamientos e ideologías del intérprete, olvidando su calidad artística, convirtiéndose en un repudiado. Todo un religioso extremista, defensor de la familia, vio como todo se iba al traste tras salir a la luz diversas noticias sobre sus relaciones extramatrimoniales, acompañadas por ciertos comportamientos bruscos y violentos que fueron duramente criticados.

A raíz de su divorcio y de diversas disputas judiciales acompañadas de polémicas, hicieron que la solvencia económica y el estatus social del artista tocaran e incluso se hundieran en las profundidades del olvido cinematográfico, algo que se puede apreciar, con notoriedad, si analizamos cómo algunas de sus películas como director, merecedoras de algunas estatuillas en los premios de la Academia, quedaran relegadas a un segundo plano, siendo los casos de: La pasión de Cristo, y Apocalypto.  Esto que digo puede sonar exagerado, pero me gustaría que alguien me explique la gran diferencia que puede existir entre Apocalypto y la reciente ganadora del Oscar a mejor director, El renacido, con la que el mexicano, Alejandro Gonzalez Iñarritu (Birdman), se alzó con su segundo Oscar consecutivo; pues parece que todo apunta a la hipocresía del mundo en el que vivimos y, sobre todo, a todo lo que rodea al mundo de Hollywood.

Algunos de sus compañeros ya han empezado a defenderle y a sacar la cara por él, destacando la labor de algunas de sus amistades íntimas, como: Jodie Foster (El silencio de los corderos, Acusados, La muchacha del sendero) y Robert Downey Jr (Solo ante la ley, Asesinos natos, Air America, Chaplin, Corazones y almas, ), a los que, de una manera u otra, ayudó en el pasado. A la primera con la que trabajó en Maverick y a la que ayudó en uno de sus proyectos como directora, El castor, cuando pocos apostaban por ella como directora y a Robert Downey Jr., compañero de reparto en Air America, por el que dio la cara cuando su carrera e imagen se estaba viendo perjudicada por diversas historias relacionadas con las drogas y el alcohol. Ante la situación por la que estaba pasando Mel Gibson, ambos devolvieron la moneda a su viejo amigo y empezaron a mover ficha por él. Todo esto, junto con el paso del tiempo y diversos movimientos estratégicos y sacrificios, Mel Gibson consigue hacer realidad un proyecto que tomó con energía y se puso a dirigir: Hasta el último hombre, una película que ha devuelto al director a los titulares de prensa por las buenas críticas. Algo que no me extrañaría nada, le reporte algún que otro reconocimiento futuro.

Al mundillo de Hollywood y toda la parafernalia que le rodea, le gusta cuando los ídolos caídos y olvidados se rearman y reconstruyen su propia historia, algo que hemos visto en numerosas ocasiones, haciendo inevitable recordar los casos de: Winona Ryder (A Scanner Darkly, El crisol, Stranger Things), Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes, A Scanner Darkly, Iron Man 3), Mickey Rourke y Roman Polanski (El cuchillo en el agua, La muerte y la doncella, La semilla del diablo, El pianista, La novena puerta, El escritor, Frenético), entre otros.

Ahora me voy a arriesgar y voy a decir que no me extrañaría nada que la Academia tuviera en consideración a Mel Gibson y su Hasta el último hombre, para llevarse alguna que otra estatuilla dorada en la próxima entrega de los Oscar. Les gusta tirar de hipocresía y reconocer a los grandes artistas, relativamente tarde, algo que me hace recordar lo sucedido con el gran Charles Chaplin (Luces de la ciudad, Candilejas) y que ya os conté en el reportaje del enlace.

A tenor de lo ocurrido en la gala de los Globos de Oro 2017, todo apunta a que la gran triunfadora en la noche de los Oscar de 2017, sea la producción musical: La ciudad de las estrellas. Ya veremos en qué queda la cosa, espero no equivocarme. 

1 comentario :

  1. No recuerdo (que seguro habrá alguno) que tuviera ese despertar a lo religioso y lo plasmó en sus películas. No se puede mezclar lo personal con lo profesional (su alcoholismo, malos tratos, y fanatismo religioso) con su buen hacer como director. Ahora que sus amigos lo defiendan devolviendo favores pasados, lo veo lógico y normal. Esto es Hollywood!! Lyd Cat.

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