14 mar. 2017


Escapar es la clave

Adaptación cinematográfica de la novela de James Dashner que es el primer paso de lo que se antoja como una saga adolescente preconcebida para crear nuevos adeptos y generar muchos ingresos de la nada.



La productora se asegura ofrecer al espectador una franquicia efectiva, empleando a un director inexperto y fácil de manejar, Wes Ball, que a su vez, aprovecha la oportunidad concedida, con relativo acierto. 



El argumento ubica con celeridad al espectador en un mundo futuro, presentando nuevas normas y situaciones para el protagonista que deberá ir adaptándose progresivamente. Un lugar rodeado de altísimos muros con dos portones que todas las mañanas se abren y dan paso a un inmenso laberinto. De noche, las puertas se cierran y por el laberinto circulan unas aterradoras criaturas llamadas laceradores. Todo lo que ocurre en el lugar sigue unas pautas: al abrirse las puertas algunos chicos salen a correr al laberinto para buscar una salida.



Tiene un comienzo intrigante y atractivo que plantea numerosas cuestiones y desarrolla todo un esquema familiar de supervivencia, dejando claras las normas básicas de convivencia a partir de las cuales el espectador se sitúa en la trama con facilidad. El argumento tiene un desarrollo pausado y previsible, pero logra mantener la atención del espectador en todo momento, logrando ofrecer momentos de tensión y suspense acertados.



Cuenta con un reparto de jóvenes adolescentes que cumplen con los tópicos habituales de este tipo de género y logran resultar convincentes. Los vínculos y relaciones que se establecen entre los diversos personajes entran dentro de lo previsto, ofreciendo un entretenimiento pasajero interesante.



Los responsables de la película logran jugar con el misterio que se esconde tras las paredes del laberinto, potenciando la sensación de miedo y riesgo que corren los protagonistas. Optan por sugerir en lugar de mostrar, manteniendo la intriga hasta el momento de dar a conocer los peligros que habitan tras el muro, con unos convincentes efectos especiales y sin caer en el abuso de los mismos. La película presenta problemas de ritmo y cae en la trampa de las recientes adaptaciones modernas, pensando en posibles secuelas. Los responsables de la película se olvidan de dar unidad a la misma, ofreciendo un desenlace demasiado precipitado y encontrando una solución excesivamente fácil a todo el problema.



Cumple con lo que se espera de ella, pero no resulta especialmente memorable ni sorprendente. Me atrevería a decir que es aburrida en determinados momentos. Una primera fase de un futuro viaje que no se si terminaré de realizar, porque lo visto hasta el momento no me ha convencido por completo, seguramente vea las siguientes adaptaciones por inercia, pero no por devoción. Como experimento cinematográfico tiene encanto y ha servido de inspiración para muchos creadores del séptimo arte, así que tiene su mérito por ser atrevida y original.




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