25 jun. 2017



Nada nuevo y poco bueno

Nueva adaptación del clásico cuento de La bella y la bestia, ofreciendo un cuidado y preciosista relato, donde el amor, prevalece por encima de la apariencia física.
Atención nos encontramos ante un remake de lo que en realidad es una nueva adaptación cinematográfica de la famosa novela, La bella y la bestia de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, vamos que la película reúne un amplio número de puntos en contra para resultar prometedora.


El director, Bill Condon (Dioses y monstruos, Mr. Holmes, Kinsey, La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 2, Dreamgirls, La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1), se apoya en las bases del cuento original, para generar un nuevo mundo, donde da cabida a todo tipo de seres fantásticos y mitológicos, apoyándose en unos notables y ambiciosos efectos especiales, que hacen realidad lo inimaginable. 
La película presenta un estilo visual colorista, donde cada imagen y secuencia, tienen el aspecto de algo mágico e inolvidable, ofreciendo un relato inundado por la belleza visual que se desentiende por momentos, del rigor de la adaptación.


Cuenta con unos sofisticados y aparentemente notables efectos especiales, que hacen creíble la apariencia de los seres que se presentan a lo largo del relato, pero el director abusa en exceso del poder técnico, saturando la película de innumerables efectos digitales, que se antojan por momentos innecesarios. Mención especial merece la aparición de los lobos, al más puro estilo de los vistos en La saga crepúsculo.
La caracterización del personaje principal de la bestia, no logra resultar convincente, a pesar del empeño y la labor de los técnicos de efectos especiales y al manejo de la cámara del director, que evita mostrar a la bestia prematuramente. 


Las libertades que se toma el director a la hora de adaptar la historia original, hace que no se capte ni se desarrolle con verdadera profundidad y dedicación la relación amorosa de los protagonistas.
No logra resultar novedosa, ni toca con acierto ninguno de los puntos que se le presuponen, dejando el humor para otra ocasión y el verdadero encanto del amor, para contadas secuencias. No hay auténticos riesgos y se apoya en las mismas canciones de la versión animada.


En el reparto destaca la presencia de Dan Stevens, que se encarga de dar voz e interpretar a la bestia, bajo el empleo de los numerosos efectos especiales y el trabajo de maquillaje, donde cuesta discernir lo que es real de lo imaginario. Emma Watson (Regresión, Las ventajas de ser un marginado, Mi semana con Marilyn, Harry Potter y la piedra filosofal, Noé), la actriz encargada del papel de la bella, cumple con los cánones de belleza establecidos y despierta la simpatía del público con facilidad, ya que es un personaje dulce y entrañable. Completan el reparto diversos intérpretes de renombre, como: Luke Evans, Kevin Kline, Emma Thompson, Ian McKellen y Ewan McGregor, entre otros.  Un reparto estelar que se podría considerar, desaprovechado.


El director se deja llevar por el entusiasmo y la belleza de las imágenes, apostando por la grandilocuencia y espectacularidad de los efectos especiales, olvidando que la historia que tiene entre manos, ya es bella y eterna de por si. A pesar de algunos excesos, logra ofrecer un relato agradable y convincente, que contiene la esencia y la magia del original, que es lo que realmente prevalece, más allá de los artificios.
El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras adaptaciones.


Cuenta con una cuidada fotografía, buenos paisajes, un reparto de renombre y una banda sonora que encaja bien en las secuencias empleadas, pero después de tanta corrección y tanto cuidado visual, queda en un relato vacío e intrascendente, demasiado próximo a un calco de la adaptación animada.
Película para el consumo de los incondicionales del cine Disney y con pocas pretensiones, para ver en una tarde lluviosa. Poco o nada se salva en La bella y la bestia, quedando como una pretenciosa y precipitada adaptación.


Personalmente y a modo de reflexión, debo decir que esta nueva adaptación de la novela, va en contra del mensaje que ésta siempre ha trasmitido, que la belleza está en el interior. Puesto que los responsables de la película se ocupan de ofrecer un regalo con un envoltorio muy bonito, pero que no llega al corazón del espectador.



0 comentarios :

Publicar un comentario