5 jun. 2017

El republicano (The tripper)


Mala campaña

Bochornoso y decepcionante debut en la dirección del actor, David Arquette (Arac Attack, Scream, Bone Tomahawk, Scream 2, Viaje a las tinieblas,  Scream 3, Los reyes del crímen, Scream 4, Ravenous), ofreciendo un relato de terror lamentable y estrafalario donde juega con las bases del Slasher, el crimen y  la gamberrada, en un trabajo nefasto.


 Producción de claro corte televisivo que exprime las bases del género Slasher, ofreciendo un trabajo bochornoso y lamentable, donde nada ni nadie se salva.  


En el reparto podemos encontrar al desmejorado director de cine, Wes Craven (Bendición mortal, Scream, El sótano del miedo, Pesadilla en Elm Street, Vuelo nocturno), posiblemente como un cuestionable reclamo comercial y a algún que otro rostro conocido de la franquicia Scream, como Courteney Cox y el propio, David Arquette, junto a Thomas Jane (Fuga al límite, Acorralados, El cazador de sueños, Boogie Nights, The punisher, Bajo sospecha, La niebla). Resulta inquietante como estos intérpretes han podido recalar en semejante producto.  Las interpretaciones de todo el reparto llegan a caer en el ridículo absoluto, no llegan a convencer en ningún momento, llegando a ser auténticas caricaturas.


El guionista, director e intérprete, deja buena muestra de sus escasos conocimientos cinematográficos, adentrando al espectador en una historia que, en un principio, puede resultar chocante e incluso confusa, que va tomando forma progresivamente, hacia un fracaso estrepitoso.


 La película sigue los esquemas argumentales típicos de los relatos Slasher, cayendo en el más absoluto ridículo y llegando a resultar un trabajo ofensivo para el espectador.  Un trabajo tan sumamente lamentable y mediocre que puede herir a los seguidores del género.   


Cierto es que consigue ofrecer situaciones incómodas e inquietantes para el espectador, pero abusa del susto fácil, con el empleo abusivo de subidas de volumen en los momentos correspondientes para potenciar el impacto. Algunas de estas escenas resultan verdaderamente incómodas de ver.


La película cuenta con un desarrollo lamentable y carente de cualquier tipo de responsabilidad con el espectador. No ofrece nada realmente nuevo y las situaciones que presenta no resultan sostenibles y se antojan excesivamente forzadas y precipitadas, haciendo que lo que podría haber sido una buena historia de terror, llegue a aproximarse a una comedia barata.


En resumidas cuentas, El republicano, no hace una buena campaña electoral, al no funcionar como historia de terror, puesto que, en muchos momentos, más que miedo, da risa. Si quieres ver una buena campaña de terror, lo mejor es ver a Donald Trump en acción.



  











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